Más recientes

Tras la revelaciones de Poder.pe y La República, el misterioso incremento de capital que ha tenido Limasa, la empresa de almacenes de los hijos del expresidente, ya está bajo la lupa de la Segunda Fiscalía de Lavado de Activos.


Autoridades indagan si hay delito en las extrañas fusiones y reconocimientos de deuda que permitieron a Limasa aliarse con la trasnacional Sankyo, así como en la constitución del almacén escondido en Villa El Salvador.


Incógnita. Además de IGL (ex-Limasa), los hijos de Alberto Fujimori poseen otro depósito industrial en Villa El Salvador, al lado de un relleno sanitario. Lo montaron en simultáneo con las operaciones para asociarse con la nipona Sankyo Corporation, pero solo funcionó once meses y luego fue abandonado. El operador de la empresa es Arturo Makino Miura, uno de los acompañantes de Alberto Fujimori en su viaje de Japón a Chile, en el 2005. ¿Por qué tanto ocultamiento? Ni Fujimori ni sus abogados han respondido.


FÓRMULA DEL ÉXITO. Recurriendo a la modalidad de "capitalización de deudas" con compañías controladas por los propios Fujimori, la empresa bandera de los hijos del expresidente logró un vertiginoso ascenso financiero en solo dos años. La cereza de la torta fue la sociedad con la transnacional japonesa Sankyo.


El congresista y su hermano Hiro se habrían negado a pagar la deuda que mantenían con Jorge Colán Lévano, un anciano que en el 2012 les alquiló un terreno para ampliar sus operaciones en el Callao.


DESACATO. En el 2012, un agricultor del Fundo Oquendo alquiló por dos años a la empresa Limasa un terreno de 5 mil metros cuadrados para ampliar su negocio de depósito portuario. A los once meses dejó de pagar, pero hasta hoy sigue ocupando el predio. En octubre, un juez del Callao falló a favor del afectado y ordenó que la compañía pague la deuda a Jorge Colán... pero, la arrendatara ni se inmuta.