Escribe
Manuel Ángelo Prado

Un cadáver rodeado de gas lacrimógeno es protegido por reservistas etnocaceristas. Minutos antes, el bus que trasladaba a los insurgentes y el ataúd habían dado un giro inesperado. Luego, agentes policiales los rodearon. La imagen, captada por Roberto Guerrero Espinoza, no es solo un objeto de memoria histórica: también es una síntesis de lo precaria que fue la reconstitución democrática tras la caída del gobierno de Alberto Fujimori (1990-2000).

A pocas horas de iniciado el 2005, ciento sesenta etnocaceristas liderados por Antauro Humala tomaron la comisaría de Andahuaylas (Apurímac) con el objetivo de buscar la renuncia del entonces impopular presidente Alejandro Toledo. La rebelión terminaría el 4 de enero, no sin antes cobrar la vida de cuatro policías y dos civiles. Andahuaylazo. Crónica fotográfica de una asonada es un contundente reportaje de 62 fotografías en torno a lo sucedido en la localidad sureña. Nacido en Chile, Guerrero radica en el Perú desde el 2000. La imagen descrita al inicio fue ganadora del Premio Rey de España en el 2005.

Fotorreportaje, 77 páginas, G7 Editores, 2015.

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