Entrevista realizada por Javier Torres

Que las últimas elecciones presidenciales en Francia se consideraran decisivas para detener —después del brexit y la elección de Donald Trump— la arremetida de la derecha más radical ha hecho del sociólogo francés Michel Wieviorka el más indicado para tratar de entender las nuevas características de la política mundial. Sus estudios sobre problemáticas contemporáneas como la violencia, el terrorismo, el antisemitismo, entre otros, lo terminaron catapultando a la presidencia de la Asociación Internacional de Sociología entre los años 2006 y 2010. Actualmente es director de Estudios en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de Francia y presidente de la Fundación Casa de las Ciencias Humanas. Después demás de treinta libros que han sido llevados a español, inglés, japonés, alemán, polaco o portugués, es reconocido como una de las voces más ilustres y mediáticas del panorama intelectual francés y uno de los científicos sociales más reputados del mundo.

La crisis económica europea del 2008 y el 2009 fue la proyección de la crisis norteamericana, pero hoy día lo que tenemos es una crisis política, institucional y moral —asegura—. Desde el punto de vista político, es muy claro que con el brexit Europa tiene un problema gigantesco”.

Tú has estudiado el terrorismo durante décadas. Hoy en día se hace una asociación casi automática entre el fenómeno de la migración y los actos terroristas. ¿Existe realmente una relación?

Hay una asociación, pero no es la que la gente cree. La asociación es que la migración y el terrorismo tienen la misma causa: ISIS. Pero las personas que salen de Irak o de Siria no son terroristas, lo que pasa es que, si son tres millones los que se van, es muy probable que alguno de ellos sea un terrorista que se aprovecha del flujo migratorio para llegar a Europa. Pero en muchos países se piensa que el islam, los migrantes, el islamismo radical y el terrorismo son lo mismo. Eso es totalmente falso.

Además porque uno encuentra elementos de ISIS en los casos ocurridos en Europa y, a la vez, a muchos que han nacido en Europa en Siria, donde está el Estado Islámico. O sea que son procesos que tienen que ver con relaciones del pasado.

Para entender el terrorismo islámico hay que trazar dos vías: una a través de la geopolítica —es decir, lo que pasa en el Medio Oriente en general— y otra sobre lo que sucede en los países específicos donde hay gente que se vuelve terrorista. Son dos fuentes sociales del terrorismo que se suelen mezclar. Por un lado, los hijos de los migrantes que llegaron en los años cincuenta, sesenta o setenta, son los primeros que no tienen empleo, que son víctimas de racismo y discriminación. Por eso, en muchos casos a veces terminan buscando caminos en la delincuencia y llegan finalmente a la cárcel, donde ISIS recluta personas.

¿Es producto de una Europa que no logró la promesa de la integración?

Sí, también, pero esa es la explicación más fácil. También vale la pena discutir qué es primero: ¿la radicalización del islam o la islamización de la radicalización? Es un debate. La primera explicación vale más o menos en muchos aspectos, pero hay otros en que esta explicación no funciona. Uno puede ver casos en la televisión de mujeres jóvenes que no son migrantes, que pertenecen a una familia muy francesa, católica, sin mayores problemas sociales, de clase media, pero que a los dieciséis o diecisiete años deciden irse a Siria o a Irak para encontrar a Dáesh. Eso no tiene que ver con los migrantes, el racismo, la discriminación o el desempleo. Ahí hay otras cosas: la necesidad de darle sentido a tu existencia, un sentido que esta sociedad no te permite encontrar.

¿La sensación de que Occidente no ofrece nada? 

¿Qué le va agustar más a una persona que busca el amor? ¿Un francés banal o un musulmán que es capaz de dar su vida por una idea? Existe el pensamiento del viaje a Oriente como un viaje iniciático para descubrir el mundo. Hay razones de fondo que tienen que ver con la búsqueda de un sentido, y esa es una fuente muy importante para ISIS. 

¿Cuánto de esto se debe a la globalización que acelera los fenómenos y hace más difícil encontrar un equilibrio?

No diría que la culpa es de la globalización, pero sí debemos analizar todos estos problemas desde una perspectiva global, porque las lógicas de cada país se mezclan con las lógicas que hay en todo el mundo. Te doy un ejemplo: en el sur de Francia hay una ciudad muy pequeña que se llama Lunel, y se ha descubierto que muchos jóvenes que se unen a ISIS vienen de este pueblo, mucho más que de otros lugares. Entonces, para entender qué sucede con estos jóvenes, hay que conocer la situación local y la del Medio Oriente.

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