Escribe
Dánae Rivadaneyra
Periodista

Francia cuenta con uno de los mejores sistemas de transporte del mundo. Las trece líneas de metro que atraviesan París hacen posible recorrer la ciudad de un extremo a otro en menos de una hora. En el ir y venir diario de los metros,de los TGV (tren a gran velocidad), de los Eurostar y de demás medios de transporte hay un nombre que se repite y que se ha grabado en el inconscientede los franceses, de los extranjeros y de los que están de paso por el país: Alstom.

Alstom es la empresa multinacional francesa más importante en lo que a transporte de pasajeros y construcción de locomotoras se refiere. Sus principales productos son los trenes AGV, TGV, Eurostar y Pendolino, además de los suburbanos, regionales, tranvías y trenes metropolitanos que recorren diferentes países del mundo. Pero Alstom es también la empresa extranjera que ha recibido la multa más alta impuesta por el Departamento de Justicia de Estados Unidos.

La empresa fue sancionada con 772 millones de dólares de multa por haber realizado sobornos de más de 75 millones de dólares por más de una década. De esta manera se había beneficiado de contratos valorizados en 4.000 millones de dólares en lugares como Egipto, Indonesia, Arabia Saudita y Taiwán, generando una ganancia neta estimada en 300 millones de dólares.

Hoy, más de quince años después, se sabe que Alstom extendió su red de corrupción por todo el mundo utilizando un esquema de soborno en el que sus compañías contrataban a supuestos consultores bajo el pretexto de prestar servicios de asesoría. Estos, en realidad, servían para cubrir los pagos corruptos a funcionarios de los gobiernos en los que estaban interesados. Los documentos internos muestran que algunos de estos pagos se hacían bajo etiquetas como “Mr. Geneva,” “Mr. Paris,” “London,” “Quiet Man” y “Old Friend”. El método de Alstom, efectivo si bien poco sofisticado, también incluyó la falsificación de libros y registros relacionados con todos sus proyectos.

A pesar del tiempo transcurrido, los juicios contra Alstom continúan. Hasta el momento, siete personas han sido encontradas culpables por los delitos defraude y conspiración contra la FCPA, la Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero (Foreign Corrupt Practices Act). Por ejemplo, Terence Stuart Watson—quien fue presidente de Alstom en el Reino Unido y director administrativo de Alstom Transport UK & Ireland— enfrenta cargos de corrupción y conspiración vinculados con el suministro de trenes al metro de Budapest. El juicio está previsto para mayo del 2017. También fueron encontradas culpables las cabezas de otras compañías de Alstom: el exvicepresidente de ventas globales, dos exvicepresidentes de ventas regionales de Alstom Power y el gerente general de una entidad que trabajaba en nombre de la egipcia Electricity Holding Company. Incluso un miembro de alto rango del Parlamento indonesio que también participó de este esquema fue condenado por la justicia de su país.

¿Cuál es el principal factor que desanima a las empresas a la hora de usar sobornos? “Las grandes multas. Porque no solo se les confiscan las ganancias obtenidas producto de los sobornos, sino que además deben pagar una multa por cada crimen cometido”, señala sin dudas William Loo, jefe adjunto de la División de Lucha contra la Corrupción de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos(OCDE), en París. 

Corromper a un funcionario para beneficiarse de un contrato es un muy malnegocio. Como hemos visto, el precio no vale el riesgo, sobre todo si la empresa en cuestión tiene un vínculo, por más pequeño que este sea, con Estados Unidos, que ostenta una de las leyes más drásticas de lucha anticorrupción. 

Todos los países tienen leyes para sancionar la corrupción y los sobornos de funcionarios y empresas. Si estas leyes se cumplen o no debidamente, si las instituciones encargadas de hacerlas cumplir tienen la capacidad de hacerlo o no, es otra historia. Sin embargo, en el caso concreto de Estados Unidos, fue el escándalo de Watergate, junto con otros casos, lo que hizo que esta nación se convirtiera en la primera en implementar una legislación para sancionar los actos de corrupción y sobornos incluso fuera de sus fronteras geográficas.

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