La historia de un hito en el estudio del cerebro. Los intereses encubiertos de los científicos a cargo. Un conflicto ético. Las limitaciones de la psicocirugía en los años cincuenta. Un hombre condenado a vivir sin conciencia del tiempo, en permanente presente. Todo eso es la vida del paciente Henry Molaison. 


En 1953, a Molaison le extrajeron parte del hipocampo, la amígdala y la corteza entorrinal para suprimir los ataques epilépticos que padecía. Si bien las convulsiones desaparecieron, a partir de ese momento no pudo guardar información por más de treinta segundos, hasta el día de su muerte en el 2008. 


El periodista Luke Dittrich —nieto de quien operó a Molaison— investigó este caso por seis años. En este libro —catalogado como uno de los mejores del 2016 por medios como The Washington Post, New York Post y Wired, entre otros— evidencia el intento de la investigadora Suzanne Corkin de ocultar un dato que sería crucial para entender lo sucedido con quien se convirtió en uno de los pacientes más solicitados para las investigaciones neurocientíficas


Crónica, 464 págs. Random House, 2016