Escribe: Enrique Mendizabal

Londres es una ciudad que se ha reinventado un sin fín de veces. Análisis del Centre for Cities y del Centre for London, dos think thanks británicos dedicados a estudiar ciudades, apuntan a que el secreto de Londres ha sido anticiparse a la demanda de las habilidades y competencias necesarias para enfrentar crisis.

Para entender cómo es que Londres (con o sin Brexit) se encuentra a la vanguardia de la innovación, basta con visitar algunos de los barrios más interesantes de la ciudad. Ahí se puede ver cómo una cultura de investigación y constante búsqueda del progreso es parte del ADN de los espacios públicos, los edificios más emblemáticos y las instituciones británicas más preponderantes. 

Ken Livingstone, el alcalde de Londres que ganó las olimpiadas para la ciudad, dijo en una conferencia en el Overseas Development Institute (ODI) que el secreto de las grandes ciudades está en contar con un sector financiero que genere empleos y con un sector intelectual creativo y artístico, así como con una comunidad gay. Esta combinación entre la empresa, la creatividad y el Estado promotor que él representaba es la receta ideal.

St James’s Park

St James’s Park es uno de los parques más hermosos de Londres. Forma un triángulo agudo que conecta al oeste Buckingham Palace con el Westminster Palace, y con el Trafalgar Square al este. Los caminos del parque, entrecubiertos por sauces llorones y flanqueados por lagos con cisnes reales y vistas de un Londres de palacios y mansiones, son de visita obligatoria. Pero este también es el parque de un barrio de ideas que ha alimentado la política británica por siglos y que se sigue reinventando. 

Ubiquémonos en el mapa. Hacia el norte de St James’s se encuentra una de las instituciones científicas más respetadas del mundo: The Royal Society (6-9 Carlton House Terrace). Rodeado de clubes privados –que son los clubes nacionales de Londres–, este es uno en el que la cuota de ingreso se paga con ideas o con apetito por aprender. No muy lejos de ahí, cerca de Trafalgar Square, está el Institute of Directors (16 Pall Mall), el principal lobby o think tank empresarial. Y al otro lado de The Royal Society, el vecino más reciente del barrio, el Institute for Government (2 Carlton Gardens), cumple el rol de velar por los estándares de buen gobierno. Estas tres instituciones llevan a cabo investigaciones, organizan y auspician eventos públicos y promueven buenas prácticas en sus sectores. Cada una actúa como promotora de estándares para la ciencia, el empresariado y el Estado, respectivamente. 

Como para hacer hincapié en la receta de Livingstone, a pocos pasos de estos organismos están los teatros del West End y el barullo de la intersección Piccadilly Circus. Al este, entre Trafalgar Square y Westminster Palace, se halla Whitehall, la calle y barrio sede de casi todos los ministerios y de la residencia del primer ministro (10 Downing Street). El arte y la creatividad al lado de la ciencia, el Gobierno y la empresa, todo en un radio de dos a trecientos metros desde la comodidad de una poltrona en St James’s y rodeado de cisnes reales.