Según la última evaluación de The Boston Consulting Group que mide la riqueza y el bienestar, el Perú está por debajo de sus pares en nueve de los indicadores que utiliza. En empleo, medioambiente, paridad de ingresos, salud, educación, infraestructura, ingresos, sociedad civil y gobernanza estamos jalados. Solo destacamos en estabilidad económica. El informe que presentamos en esta edición propone concentrar los esfuerzos en infraestructura, diversificación productiva, educación y salud. Para poder enfrentar ese reto y dar el salto, se requieren elevadas dosis de innovación que permitan alcanzar las tareas pendientes. Pero hoy la innovación parece haberse convertido en un commodity más que en una actitud. O para resumirlo de manera más directa: la innovación se ha vuelto para muchos un medio más que un fin. Innovar requiere de ciertos aspectos que involucran un cambio de enfoque constante, una aproximación a los problemas con el objetivo no solo de solucionarlos a corto plazo, sino también de transformar la realidad en busca de una mejora económica, política y social. Innovar no debe ser un kit de emergencia o una moda, sino una manera de pensar y de actuar.

En este número hemos intentado abarcar la innovación desde el plano más abierto y menos sesgado. Ofrecemos una discusión sobre los distintos modelos de innovación en América Latina, mostrando el rol fundamental del Estado para impulsarla. Por otro lado, presentamos soluciones que han funcionado tanto en el entorno urbano como en el rural. Pero, sobre todo, hemos pretendido mostrar el espíritu de la innovación y hemos buscado sus más representativos exponentes. Uno de nuestros principales artículos es precisamente un perfil sobre la nueva ministra de Taiwán, Audrey Tang, una joven, talentosa y disruptiva programadora que tiene el objetivo de liderar el país en el uso de la tecnología digital. Ella encarna el perfil de aquellos que pueden encauzar los desafíos de este siglo: curiosidad en el aprendizaje, instantaneidad en la metodología y familiaridad en el uso de nuevas herramientas. Su condición de transgénero no debe pasar por alto. Frente a las dicotomías y dilemas entre conservadores y liberales, su presencia está arraigada en su capacidad para desempeñar un cargo crucial para un país y cultivar en la población joven la misma curiosidad que ella siente sobre las cosas. Trasladar hacia sus compatriotas, en pocas palabras, su espíritu hacker. 

El actual contexto político internacional, además, lo requiere. La elección de Trump como presidente de Estados Unidos cambia el orden mundial, el proteccionismo vuelve y el peor nacionalismo empieza a sacar la cara. Estamos ante un prospecto de tirano. Como señala Gustavo Gorriti en una conversación con Carmen McEvoy y Gonzalo Zegarra, que presentamos en este número, al Perú le conviene estar debajo del radar. De hecho, tiene la capacidad de capear el temporal, consolidarse y crecer.

El dilema está, sin embargo, en si el escenario político peruano puede permitir una verdadera renovación cuando el Poder Legislativo y el Ejecutivo están en diferentes manos. Hasta ahora la dinámica de jaque permanente ha venido funcionando. No obstante, la actual coyuntura de interpelación del ministro Saavedra presenta un punto de quiebre y exige al Gobierno mostrarse firme. No se está jugando solo la reforma de la educación: se están jugando su credibilidad y su futuro político. PPK tiene una bancada minoritaria, pero no debe olvidar que en nuestro país existe una mayoría democrática que está dispuesta a respaldarlo.