Perú es un país en construcción, según los indicadores del BCG. (RPP)

En los últimos años, mucho se ha dicho y escrito sobre el buen desempeño de la economía del Perú, se ha elogiado su estabilidad macroeconómica, se ha puesto como ejemplo en el mundo sus políticas fiscales y monetarias, etc. Muchos dentro y fuera del país inflaban el pecho. Y si bien las cifras no engañan, no reflejan la realidad completa. Un informe de The Boston Consulting Group (BCG) nos muestra que queda mucho trabajo por delante para poder dejar de ser una economía emergente y dar el gran salto hacia el desarrollo.

En la última edición de la revista PODER, se desmenuza este reporte, elaborado en octubre pasado bajo la metodología a la que el BCG denomina Evaluación de Desarrollo Económico Sostenible (SEDA, por sus siglas en inglés), que permite analizar el desempeño de los países respecto de sus pares en el mundo y sus progresos en lo económico,político y social. Y los indicadores del citado estudio no mienten: el Perú está lejos de los países con los que regularmente nos comparamos en la región, como Chile o Colombia, y a años luz de de naciones de la OCDE -grupo al que aspiramos a ingresar para nuestro bicentenario, en el 2021- como Rusia, Corea del Sur o Australia. 

Nuestro país está por debajo de sus pares en nueve de los 10 indicadores que utiliza el BCG. Por ejemplo, en empleo, medioambiente, paridad de ingresos, salud, educación, infraestructura, ingresos, sociedad civil y gobernanza estamos rezagados. Solo destacamos en estabilidad económica. Y si seguimos así, vamos a alejarnos cada vez más del desarrollo. El reto está en lograr que esas cifras macroeconómicas se traduzcan en beneficios reales que logren un impacto en los indicadores sociales. 

El informe del BCG aporta un importante diagnóstico sobre la situación del Perú y pone énfasis en las condiciones que se deben mejorar para reflejar el crecimiento económico y su riqueza en determinado nivel de bienestar social, subraya el destacado economista Roberto Abusada, a quien PODER le pidió una opinión al respecto:

"La mayor riqueza del análisis está en las detalladas recomendaciones de políticas donde existen mayores oportunidades de obtener mejoras sustantivas. Especial interés tienen políticas de salud, educación, diversificación y aquellas conducentes a reducir las disparidades territoriales. Tales recomendaciones se clasifican según intervenciones que van desde la remoción de obstáculos, la facilidad para el surgimiento y progreso de nuevas empresas, hasta la gama de incentivos que a considerar por el Estado para el logro de objetivos específicos. En resumen, un análisis del que el gobierno que se inicia se pueden sacar lecciones importantes"


LA RUTA A SEGUIR

La BCG, en su reporte Peru: Climbing the Andean Heightsof Wealth and Well-Beingpropone concentrar los esfuerzos cuatro grande áreas de desarrollo: infraestructura, diversificación productiva, educación y salud, para salir de la trampa de los ingresos medios. Las dos primeras son fundamentales para que nuestras exportaciones, de forma progresiva, dejen de depender en gran medida del precio de los metales, que han venido cayendo en los últimos años en medio de un complejo contexto internacional; las otras dos tienen que ver con potenciar el capital humano, que es donde está la mayor brecha de desigualdad entre países emergentes y desarrollados.

"No podemos seguir siendo un país que se enorgullece de su estabilidad económica con alrededor del 50% de niños que padecen anemia o desnutrición crónica infantil", señala Gianfranco Castagnolapresidente ejecutivo de Apoyo Consultoría, firma que acaba de elaborar el Monitor de Indicadores de Desarrollo (MIDE), estudio que se presentó en la última CADE y que sirve para que el Gobierno se fije metas al 2021. 

En infraestructura, por ejemplo, estamos jalados. Según los indicadores del BCG, el Perú se ubica en el puesto 100 de 163 países. El reporte advierte que sino se empieza a cerrar la brecha en infraestructura a corto plazo, esta alcanzará al año 2025 los US$160.000 millones, de los cuales el 72% corresponderá a transporte, energía y telecomunicaciones. En suma, para que nuestro país cierre su déficit en este rubro se debería invertir alrededor del 8% del PBI entre el 2016 y2025, muy por encima del nivel en que estamos actualmente (2% del PBI).

El Perú no tiene un plan nacional de infraestructura, como otros países, pero el Gobierno está trabajando para implementar uno dentro de los próximos años, según le dijo a PODER la viceministra de Transportes, Fiorella Molinelli, quien explicó también que más que una agencia de destrabe de inversiones, se requiere poner gerentes al frente de las principales obras públicas que no se queden en el escritorio. En paralelo, el Ejecutivo buscará independizar a ProInversión del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), con el fin de descentralizarlo a las regiones.

En este quinquenio, rol del MTC será clave para poder reducir las brechas en infraestructura que afectan la competitividad del sector exportador. Por ejemplo, el puerto del Callao, el principal del país, está a punto de colapsar. "No es posible que haya containers que esperan hasta nueve horas para ingresar al puerto. La carretera Panamericana, el tráfico, encarecen los costos logísticos”, explica el ministro de Comercio Exterior, Eduardo Ferreyros.

En cuanto a la diversificación productiva, Ferreyros concuerda con el BCG, al subrayar que para impulsarla, hay que eliminar trabas burocrática, facilitar los trámites para hacer negocios, sobre todo a las pequeñas y microempresas, que son el gran motor de la economía. De hecho, la meta del Ministerio de Comercio Exterior es pasar de US$ 33.000 millones en exportaciones a US$ 70.000 millones. Es una meta ambiciosa, pero posible, dice Ferreyros. "Estamos apostando como país a la diversificación productiva, concentrándonos en la exportación de productos no tradicionales con valor agregado, que suman a la fecha US$ 11.000 millones, pero que para el 2021 esperamos que sumen US$ 25.000 millones", sostiene.

En cuanto a la educación, el informe confirma lo que ya otras estudios locales han señalado: "El sistema educativo está produciendo graduados que no tienen las habilidades que se necesitan en el mundo de hoy ni las habilidades que necesita la economía si quiere seguir desarrollándose a un ritmo rápido". Es decir, la educación en nuestro país no está acorde con las necesidades del mercado. En este campo también hay mucho por hacer, pese a los avances que revelan las cifras, como el hecho de que se ha reducido el analfabetismo a solo 5,5% y se ha incrementado la cobertura de la educación secundaria, hasta el 78%. En concreto, hay dos problemas que debemos afrontar y superar: la fragmentación de la política educativa y falta de un sistema de evaluación permanente. Otros países de la región ya lo hicieron.

La infraestructura de los colegios es un drama aparte. De hecho, solo el 15% de colegios está en condiciones aptas, según la Unidad de Estadística Educativa del Ministerio de Educación. Y en Loreto, ese porcentaje alcanza el 2%. En la tercera parte de escuelas públicas del Perú se enseña sin electricidad. Y las brechas son más evidentes en las zonas rurales, donde el 58% de colegios imparten sus clases a oscuras. Y el acceso a Internet en las escuelas, que es fundamental para una educación de vanguardia, es un lujo de pocos: el 74% del total no posee conexión. 

En los últimos cinco años se han invertido alrededor de S/ 3.400 millones en infraestructura educativa, casi 0,7% con respecto al PBI. Casi nada. "Un grano de arena contra los S/ 63.000 millones que se necesitan para tener al 100% todos los colegios (80.000)",admite el ministro de Educación, Jaime Saavedra.

Para atacar este problema, el BCG propone centralizar las políticas educativas y la toma decisiones, dispersas ahora entre el Ministerio de Educación y los gobiernos regionales, así como incentivar a los maestros a través de un sistema que no solo los castigue, sino que potencie sus habilidades y les eleve la moral. Estas son medidas que apoya y que ha hecho suyas Saavedra, como parte de la reforma educativa que impulsa.

Para el experto en políticas educativas León Trahtemberg, lo que ha propuesto el Ejecutivo en este campo es positivo pero no suficiente. "Cuando yo imagino una reforma, pienso en un replanteamiento del enfoque curricular y de la metodología, de cambios de paradigmas en cuanto a lo que ocurre dentro del aula. Seguramente hay una reforma en términos de gestión y financiamiento, pero la verdadera reforma implica tener la capacidad de construir sobre lo que el alumno quiere aprender", sostiene.

En cuanto a la salud, la cobertura en el país ha mejorado, pero no la calidad. Para revertir esta situación hay que aumentar la recaudación, subraya el BCG. Entre el 2007 y 2014, en el Perú se ha pasado de 13% de población que contribuye al sistema de salud a 19%, pero se necesita por lo menos llegar al promedio de países similares en la región, que es 46%. Además, el nivel de gasto en salud es bajo, 74% menos que sus pares. Por ejemplo, mientras en el Perú se invierte el equivalente al 0,7% del PBI, en otros países este indicador alcanza el 1,7%. Peor es la distribución del reducido financiamiento: por cada sol que ingresa al sistema, solo llega el 0,3 al establecimiento de salud.

El BCG sugiere en este punto expandir el financiamiento y la cobertura a través del incremento de la recaudación fiscal, que pasa por reducir la informalidad, para que haya más trabajadores contribuyendo al sistema. Otra medida que propone el reporte es gravar los productos que producen probados daños a la salud, como el alcohol y el tabaco. Así lo hacen varios países, que en algunos casos incluso ya están evaluado poner impuestos a las bebidas con altas dosis de azúcar.