Fachada de las oficinas de Google en California, EEUU.

En internet lo que no sobra, abunda. Y lo que prolifera ahí es la información falsa. Un ejemplo es lo que ocurrió en las recientes elecciones de EEUU, cuando una nota aparecida en un blog derechista (70news.wordpress.com) que decía que Donald Trump había ganado con el voto popular de los estadounidenses se ubicó a la cabeza de búsquedas del motor de Google, el más usado del planeta. Pero lo cierto era que Hillary Clinton ganó el voto popular y el magnate fue elegido presidente al ganar la mayoría necesaria de votos del Colegio Electoral. Esta fue la gota que rebalsó el vaso, porque situaciones como esta se dan a diario en la Red.

Por ello, Alphabet, la matriz de Google, y Facebook han anunciado medidas para evitar que los sitios de noticias falsas generen ingresos a través de sus servicios de venta de publicidad. En el caso de la red social, un vocero de esta compañía anunció que prohibirán explícitamente a estas páginas o plataformas web usar su Red de Audiencia, una función que permite colocar anuncios en otros sitios web y aplicaciones para celulares, mientras que el gigante de Mountain View evitará que su publicidad aparezca "en páginas que falsifican, difundan u oculten información sobre el editor, el contenido editorial o la misión" del sitio.

Pero el reto será grande para bloquear la diseminación de 'fakes'. Por ejemplo, en el caso de Facebook, la medida no alcanza a las noticias falsas que aparezcan en los muros de sus usuarios, mientras que el portavoz de la empresa no precisó qué tipo de tecnología se usa para detectar sitios que viven de desinformar, pero negó que la difusión de este tipo de contenido en su plataforma haya influido en el resultado de la elección de Trump.

De hecho, las acusaciones en ese sentido en medio de la polarización y división que desató la última campaña electoral en EEUU obligaron al fundador de la red social, Mark Zuckerberg, a dar la cara y, en un post, dijo que las noticias falsas, de ambos lados del espectro político, no representan ni el 1% del contenido global de Facebook.

La repercusión ha sido tal, que provocó que Google también se meta de lleno en la controversia. Hasta el momento se había mantenido al margen de esta discusión, debido a que el algoritmo de su buscador prevalece información o contenido vinculado a sitios web de buena reputación, lo que reduce en gran medida el riesgo de propalar información falsa.

Así y todo, Google ya venía bloqueando anuncios que contienen información falsa y hasta bloqueaba el uso de AdSense, la herramienta más usada para monetizar sitios web, a páginas que promuevan discursos de odio, alienten la violencia o difundan contenidos sexuales explícitos. 

Lo que está por verse aún es cuál será el impacto que tendrán las medidas anunciadas. De hecho, mermarán los ingresos de los sitios de noticias falsas, pero varios analistas ven improbable que consigan que estos desaparezcan. Incluso hay otras opciones a AdSense en el mercado digital, aunque no tan populares ni lucrativos como la herramienta de Google.