Foto: Andina.
Pedro Pablo Kuczynski asumió el gobierno este 28 de julio y en medio de la expectativa que, según algunos analistas, se ha generado entre los inversores extranjeros por su llegada al poder, hay también -en el ámbito nacional e internacional- los que continúan advirtiendo los riesgos de una de sus primeras medidas: la reducción del Impuesto General a las Ventas (IGV) en un punto porcentual (de 18% a 17%) en el primer año.

El plan de Peruanos por el Kambio (PPK) contempla el recorte del IGV hasta llegar al 15% en un lapso de tres años, pero ante las criticas iniciales a la propuesta, el nuevo titular del Ministerio de Economía, Alfredo Thorne, ha adelantado que la siguientes bajas en este impuesto estarán condicionadas a la evolución de la recaudación. ¿Cómo se compensarían los menores ingresos por IGV en el primer año? En sus últimas entrevistas con medios de comunicación, Thorne adelantó que podría derogarse la norma que redujo el Impuesto a la Renta (IR), a personas y empresas, dada por su antecesor, Alonso Segura, a fines del 2014. ¿Funcionará?

El profesor de la Universidad del Pacífico (UP), Jorge González Izquierdo, sostiene que no. Y si bien es crítico de dicha medida dada hace dos años, pues considera que fracasó en su objetivo de reactivar la economía, anota que “derogarla sería como dar dos pasos atrás”. Sobre todo, si su fin es compensar la menor recaudación por la futura disminución del IGV. Más efectivo sería reducir las exoneraciones tributarias y tratamientos preferenciales, que representan casi el 3% del Producto Bruto Interno (PBI), anota.

“Por cada punto menos del IGV, los ingresos bajan en S/ 3.000 millones”, sostiene tras detallar que no se generarán rebajas en los precios de los bienes y servicios ni tampoco se formalizarán más mype, como espera el nuevo gobierno. 

Javier Zuñiga, economista de la Universidad de Lima, también cuestiona el paquete tributario de PPK, pero por un motivo diferente: el déficit fiscal del Perú ya representa el 3% del Producto Bruto Interno (PBI), cuando lo autorizado es 2%. “Esto quiere decir que no hay recursos, por lo que no es aconsejable que la reducción del IGV se aplique este año, debería ser después, con más ingresos”, comenta. 

El recorte del IGV podría funcionar siempre que se aplique en mínimo tres puntos porcentuales y se mantenga así por un periodo  de tiempo, señalan ambos economistas. Zuñiga recuerda que durante el segundo gobierno de Alan García se bajó el citado impuesto de 19% a 18% y “no se sintió nada”. No hubo impacto ni en reducción de precios ni en formalización, anota.

A esto hay que agregarle el reciente reporte del Fondo Monetario Internacional (FMI), difundido el 15 de julio, en el que señala que un relajamiento de la política fiscal en el actual contexto no está justificado. 

“Dado que se estima que para finales de 2017 se habrá cerrado la brecha de producto, el relajamiento de la política fiscal no está justificado. Una consolidación fiscal gradual sería importante para garantizar la sostenibilidad de las pensiones, así como protección frente a desastres naturales”, señala el ente internacional.  

Por lo pronto, durante su mensaje a la nación, el nuevo jefe de Estado anunció que la primera reducción del IGV regirá a partir del 1 de enero del 2017.