Foto: Andina.
Por Daniel Avila


A pocos días de que Pedro Pablo Kuczynski asuma la presidencia de la República, poco se sabe sobre quién comandará la política de drogas y la lucha contra los graves problemas asociados al narcotráfico en el país. Si bien esta es una problemática que viene siendo trabajada de forma intersectorial, la elección (o ratificación) del nuevo jefe (a) de la Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas (Devida) nos dará luces sobre el rumbo que tomará este sector. 

Durante la campaña, Kuczynski prometió crear un sistema nacional anticorrupción, así como fortalecer la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) pues -según aseguró- “el narcoestado está creciendo todos los días”. Esto supone desafíos cruciales para el nuevo gobierno, entre ellos, tener que enfrentar realmente las estructuras que siempre han sostenido al mercado negro. Al respecto, esto es lo que señalan cuatro expertos consultados por PODER.


CORRECCIONES Y DESAFÍOS
De acuerdo con Ricardo Soberón, exjefe de Devida e investigador del Centro de Investigación de Drogas y Derechos Humanos (CIDDH), la lucha contra el Tráfico Ilícito de Drogas (TID), y su asociación con el crimen organizado, ha sido débil en los últimos quince años. “No hemos podido fortalecer las herramientas y organismos encargados de ver todo el tema de la criminalidad organizada: estamos en pañales en nuestra capacidad de descubrimiento patrimonial, de persecución de los flujos económicos criminales, del control de insumos químicos”, advierte.

Es grave que los informes de la UIF no tengan la suficiente influencia y el peso para impactar realmente en contra del crimen organizado, anota. La prioridad para PPK será empoderar al funcionario que maneje y supervise el control de drogas en el país, de tal forma que su manejo no se circunscriba al de la Policía Nacional. 

En esa línea, Soberón propone “un zar antidrogas civil con capacidad de interlocución con todos los organismos del Estado y que tenga voz y voto en el gabinete”.

Otro problema, ya circunscrito al VRAEM, es que la carretera de Huamanga a San Francisco no haya sido terminada. “Es impensable que no se cierre el círculo vial Lima-Pisco-Huamanga-San Francisco-Pichari-Satipo, Huancayo-Lima. Éste es un pendiente del VRAEM muy severo”, acota. Si bien durante el gobierno de Ollanta Humala se ha invertido en la construcción de cientos de kilómetros de carreteras y caminos en el Valle, para el exjefe de Devida cerrar este círculo debería ser prioridad en el próximo gobierno.

Finalmente, recomienda continuar la reconversión productiva en el VRAEM, pero “con correcciones”. También debe seguir la buena disposición del Ejecutivo para aumentar el presupuesto a favor de dicha región, así como la generación de cadenas de valor con los agricultores de las zonas que comprenden el Valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro (VRAEM).