Pedro Pablo Kuczynski; su futuro ministro de Economía, Alfredo Thorne; y el actual titular del sector, Alonso Segura, tras reciente reunión protocolar (Foto: Andina).

Aunque Peruanos por el Kambio (PPK) le ha bajado el tono a una de sus propuestas más controversiales de campaña, la reducción del Impuesto General a la Ventas (IGV) de 18% a 15% en forma gradual durante tres años, sigue generando preocupación entre los expertos, quienes consideran que podría tener un efecto contrario al que el nuevo gobierno espera en lo que respecta a la formalización de la economía y la promoción de la inversión privada, además del perjuicio que ocasionaría en las arcas fiscales, hoy en déficit (ver gráfico).



Ya a fines del año pasado, Gianfranco Castagnola, presidente ejecutivo del Grupo Apoyo, advirtió en una columna publicada en el diario El Comercio, que esta medida podría elevar el ratio de la deuda pública del Perú del 22% del Producto Bruto Interno (PBI) actual a un 28% en el 2019. No es para menos, cada punto del IGV equivale a medio punto del PBI, es decir a S/ 3 mil millones, según estimó el ministro de Economía, Alonso Segura, en reciente entrevista con PODER. Esto quiere decir que si el nuevo gobierno implementa la medida, en tres años se dejaría de recaudar S/ 9 mil millones en total.

Y no es todo. A esta propuesta se suma la intención de continuar con las medidas tributarias dadas por el actual gobierno en el 2014, entre ellas, la reducción progresiva del Impuesto a la Renta (IR) a las empresas (hasta 26% en los próximos tres años). De acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), esta reforma le costará al país alrededor del 2% del PBI. 

A esta disposición le sumarán la creación de un régimen especial para promover la formalización de las pequeñas empresas (10% del IR por 10 años), así como la posibilidad de que las grandes empresas, aquellas que facturen 2.300 Unidades Impositivas Tributarias (UIT) o más, puedan descontar el integro de su inversión física en contra de su monto imponible. ¿Cuánto le costarán todas estas facilidades tributarias al fisco? ¿Es conveniente que se implementen en un contexto de desaceleración económica mundial? ¿Funcionarán para promover la inversión privada y la formalización?

En PODER hemos consultado a un grupo de especialistas y todos coinciden en afirmar que la puesta en marcha de este paquete en realidad generaría “más riesgos que beneficios” en la economía nacional, que hoy tiene las cuentas fiscales en negativo y un déficit cercano al 3% del PBI, “alto para estándares peruanos”, comenta el director de Análisis Macroeconómico de Apoyo Consultoría, José Carlos Saavedra. Lo único que se va a lograr es que caiga la recaudación en un impuesto clave para las arcas peruanas, pues representa el 50% de la recaudación total (el IGV). Además, con una economía que crece a un ritmo moderado, no es momento para arriesgar, anota.

“La evidencia empírica del Perú sugiere que por cada punto menos de IGV, se recauda 0,4% del PBI menos. Eso, sumado al bajo crecimiento de la demanda interna y a que la tasa del IGV no es el principal determinante de la informalidad, hace que bajar impuestos sea una medida riesgosa. Ya tenemos un déficit fiscal relativamente elevado y obligaciones de gastos importantes para los próximos años”, puntualizó.


SE APLICÓ Y NO FUNCIONÓ

Carlos Casas, quien fue viceministro de Economía cuando Mercedes Aráoz -hoy virtual vicepresidenta y congresista electa por PPK- dirigía el MEF en el 2010, coincide con Saavedra y Castagnola, y recuerda que la reducción del IGV dada durante el segundo gobierno de Alan García, en el 2011, no funcionó. Casas ya había dejado el cargo, Aráoz también. El ministro de Economía era Ismael Benavides cuando se bajó la tasa del citado impuesto de 19% a 18%. “En realidad no se obtuvo ningún resultado. Y el PBI siguió creciendo porque los precios de los minerales se recuperaron y hubo además mayor inversión”, indicó.

Lo que sí puede pasar -y es otro factor que PPK debe evaluar- es que la nota crediticia del Perú, actualmente con grado de inversión, se deteriore. A raíz del hueco fiscal que ocasionaría la baja de impuestos,  la deuda pública como porcentaje del PBI crecería del actual 22% a 30%. “Es un límite que nos pondría en la mira de las calificadoras de riesgo”,  dijo Casas, actual director del Centro de Estudios sobre Minería y Sostenibilidad de la Universidad del Pacífico. En los últimos meses, Moody's ha recortado la nota de Brasil y Francia por que sobrepasaron el techo de su deuda. Lo mismo hizo S&P con Polonia y Japón, y Fitch con Sudáfrica.

La misma advertencia hace el titular del MEF, Alonso Segura. El contexto en Latinoamérica es complicado y al elevar el déficit fiscal el país se arriesga a un cambio de calificación crediticia, refirió. Otro inconveniente es su verdadero impacto. Según el ministro a cargo de las arcas públicas, la canasta básica está exenta del IGV. Además existe una gran evasión de este impuesto.



Pese a los cuestionamientos al citado paquete tributario, Alfredo Thorne, jefe del plan económico de PPK y próximo ministro de Economía y Finanzas, ha insistido en la necesidad de su implementación y en el caso específico del IGV ha agregado que se aplicará con metas de recaudación. “Si nosotros tenemos la razón y la recaudación aumenta pues seguimos con el siguiente punto, y si la recaudación sigue aumentando seguimos con nuestro programa. Y si la recaudación no da, paramos el programa”, afirmó en reciente entrevista con RPP.

No solo los economistas ponen reparos al impacto económico de la reducción de impuestos. En su informe “Efectos de los impuestos en la inversión extranjera directa” (2008), el Organismo para la Cooperación y Desarrollo Economícos (OCDE), el club de los países desarrollados al que Perú aspira pertenecer, sostiene que “una baja carga impositiva no puede compensar un débil o poco atractivo ambiente para la inversión extranjera directa. Los impuestos son solo un elemento y no pueden compensar infraestructura pobre, acceso limitado a mercados u otras condiciones”.


¿LAS 'REAGANOMICS' EN PERÚ?

Entonces, ¿por qué en el equipo de Kuczynski insisten en llevar a cabo estas medidas? Humberto  Campodónico, en reciente columna en La República, afirma que una política tributaria similar ya se planteó en Estados Unidos bajo el gobierno de Ronald Reagan y fracasó. Siguiendo el enfoque llamado “de la oferta”, se aplicó una agresiva reducción de impuestos -el de la renta paso del 70% al 28% en siete años- para estimular la actividad productiva del país que por entonces enfrentaba una recesión. Esta política, que ha trascendido en la historia como 'las Reaganomics', es destacada por sus defensores porque aparentemente contribuyó a que los ingresos por impuestos se duplicarán en 10 años. Sin embargo, sus detractores señalan que también generó que el déficit fiscal se duplicara.

Uno de los críticos de 'las Reaganomics' es Paul Krugman. En una columna del diario New York Times, el Premio Nobel de Economía argumenta que las medidas tributarias aplicadas en la década de los 80 en la mayor economía mundial solo beneficiaron a los que más tienen. 

“...la reaganomía no cumplió sus promesas. ¿Recuerdan que los impuestos más bajos sobre las rentas más altas y la liberalización que dio rienda suelta a la 'magia del mercado' iban a llevar supuestamente a unos resultados mejores para todo el mundo? Pues bien, no fue así. No cabe duda de que los ricos salieron enormemente beneficiados: las rentas reales del 1% de estadounidenses con ingresos más altos se multiplicaron por siete entre 1980 y 2007. Pero la renta real de las familias medias solo creció un 22%, menos de un tercio de lo que había crecido en los 27 años anteriores”, indicó.

En el caso peruano, además de los riesgos detallados (menor recaudación, mayor déficit fiscal, mayor deuda pública y posible baja de la calificación crediticia), Óscar Ugarteche del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de Mexico (UNAM), menciona uno más: “¿Le interesa al país un endeudamiento alto cuando el Tesoro americano está ad portas de aumentar su tasa de interés referencial?… Para Estados Unidos el tamaño del déficit es irrelevante. Ahora tiene mas de 100% de deuda en el PBI. Para el Perú, el tamaño de la deuda es sumamente relevante porque dependemos de los ingresos por exportaciones y sabemos que esos están a la baja y seguirán así por un tiempo. Cuando suba la tasa de interés, bajaran aún más”, comentó a PODER. 

Según ha explicado Thorne, se espera que con la reducción del IGV, aumente el gasto, y con el recorte progresivo del IR, las impresas tengan más dinero disponible para invertir. Pero Ugarteche pone en duda los resultados esperados de estos objetivos. “Yo no creo que los inversionistas vayan a reinvertir porque los precios (de las materias primas) están deprimidos y van para peor, pero sí creo que el gasto privado aumentará por el menor IGV, aunque esto conllevará a problemas en la balanza de pagos porque el consumo es importado en una parte importante”, advirtió.

En conclusión, el paquete tributario de PPK solo traería deterioro fiscal, menos ingresos y harta volatilidad. Entonces, ¿qué funcionaría en el actual contexto? Casas sostiene que más efectivo sería el aumento de sueldos en el sector público y un mayor gasto en infraestructura. Este último tendría un efecto positivo en los inversionistas, el empleo y el consumo.

Para mejorara la recaudación, Saavedra recomienda evaluar las exoneraciones tributarias vigentes que, en realidad, generan distorsiones. El caso del IGV en la selva es un ejemplo. También habría que enfocarse en medidas más efectivas para bajar la evasión, sobre todo en provincias. “Con solo esto, ya se puede ganar dos puntos del PBI adicionales”, refiere. 

Ugarteche sugiere que, además de inversión en infraestructura, se ponga énfasis en el impuesto a las transacciones financieras, pues es positivo y directo. Pero también insiste en pensar en temas distributivos. “Concentrar más el ingreso cuando el entorno global es recesivo suena a querer tener malestar social en las calles pronto”, comentó.

Otra forma de aumentar ingresos es poniendo en marcha la norma antielusiva, afirmó el ministro de Economía, Alonso Segura. Este Gobierno emitió en el 2012 el Decreto Legislativo 1121, que incorporaba la norma XVI al Código Tributario con el fin de atacar las prácticas sofisticadas de los grandes contribuyentes y que generan miles de millones de utilidades no reportadas a la Sunat, pero el Congreso la suspendió por presión empresarial y condicionó su vigencia a un reglamento. La Sunat adelantó a PODER que ya está listo. Y según Segura, la intención es sacarlo antes de 28 de julio. Si no es así, ojala el gobierno de PPK lo haga.