Foto: PODER/Javier García-Rosell.
¿Cuál es la visión que Pedro Pablo Kuczynski tiene del Perú y que es lo que haría de llegar al gobierno? Esta es la entrevista que el por entonces precandidato dio a PODER en junio del 2015. Ahora, tras su segundo intento, logró convertirse en presidente de la República al vencer por apenas 40.000 votos a Keiko Fujimori, la candidata que paradójicamente lo desembarcó de la segunda vuelta en las elecciones del 2011.

El exministro de Estado aseguró que no es privatista ni lobista. Es más, sostuvo que la clave para que el Perú salga adelante es mejorar la distribución del ingreso y dar servicios básicos a toda la población. Y anotó que de llegar a Palacio, incrementaría, en forma importante, el gasto público en educación, unificaría el sistema de salud, apostaría por la minería industrial, promovería los “adelantos sociales” para hacer viables los proyectos mineros y reduciría el número de ministerios.

A continuación la entrevista completa:



“Si el Perú no se arregla socialmente, no es viable”

Por DAVID RIVERA Y JORGE FRISANCHO

El virtual candidato de Peruanos por el Kambio cuenta entre sus pasivos políticos una fría imagen tecnocrática y la que se asume es su afiliación con la derecha más convencional. Esa imagen, dice, está equivocada. Buscando abrirse camino en la disputa por el centro político, Kuczynski sorprende ahora con propuestas e ideas heterodoxas y se prepara para la que será una dura, muy dura batalla contra sus rivales directos en la primera vuelta electoral. 


Vamos a empezar con la pregunta más obvia. ¿Ya está confirmada su candidatura? 
Yo no he declarado que soy candidato. Para eso hay procedimientos.  
¿No lo dijo en Cuarto Poder?
No. Sol Carreño me dijo: "Yo quiero que lo hagas en el programa", y yo le dije que me estaba preparando. Ahí me quedé. 
O sea, sí quiere postular. 
Lo estoy pensando seriamente, si no no hubiera hecho tanto esfuerzo con el partido. 
Y en esa dirección van sus conversaciones con Favre también...
Claro. Hemos entrevistado a mucha gente, sin mucho afán de llegar a un acuerdo. Aquí he hablado con unos cuantos y después hubo un contacto con Favre en Brasil, vino aquí, conversamos, y me pareció que él es el que tiene las ideas más claras de lo que se debería hacer para ganar una elección y tener también un Congreso que te permita gobernar. Él no se ocupa de esa parte, pero me parece que es algo fundamental. 
Hablando de conversaciones, ¿en qué quedaron la conversaciones con Alan García? 
Esas son cosas que dice Alan. Hemos tomado unos desayunos aquí, muy amigables y todo, pero nunca se ha dicho "vamos a hacer algo juntos". Cuando fue presidente por segunda vez, Alan me pidió a través de José Antonio García Belaunde que fuera su premier, pero yo no quise. Todo lo demás son especulaciones. 
¿Ha hablado hasta con Patria Roja, como dijo la portada de Expreso?
Yo hablo con mucha gente, pero no con Patria Roja como dicen. Eso es algo que probablemente ha metido Alan (ríe).
¿Con Beatriz Merino? 
Acaba de desayunar aquí. Estamos hablando para que nos ayude de una manera u otra. Pero ella también me ha dicho que habla con otros. Lo que no quiero es estar en la política tradicional. Creo que el Perú necesita otras cosas. Yo no me hago muchas pulgas por si tengo o no alianzas o asociaciones con gente muy conocida en el mundo de la política. 
La oposición le dirá que usted, precisamente, es parte de la política tradicional. Ha trabajado para Toledo, para Belaúnde antes de eso... 
Claro. He sido ministro cuatro veces. Pero no diría que soy un político tradicional. He estado en la vida política, eso es otra cosa. El otro día contaba en un programa de radio mis conversaciones con Haya de la Torre para sacar los poderes extraordinarios que Manuel Ulloa había conversado con Armando Villanueva. Fui a Japón y me senté con él una semana y sacamos los poderes extraordinarios que llevaron a la reforma tributaria en el año 68. Es decir, yo tengo mucha experiencia en la vida política del Perú, pero nunca he sido un político. 
Ya que menciona el tema de los poderes extraordinarios...
Pero esos poderes extraordinarios [de 1968] fueron para una legislación específica que se había explicado a la saciedad. Por eso me pareció que esta idea que algunos plantearon de que Cateriano tenía que pedir poderes extraordinarios y si no se cerraba el Congreso, esas son locuras. 
Entonces, ¿usted no cree que el Congreso deba darle facultades al Gobierno a estas alturas? Independientemente del contenido, que aún no conocemos. 
No. Lo que necesitamos es una línea clara de a dónde queremos ir en los dos, tres, cuatro, cinco años, para no ir empujando todo a que el nuevo Gobierno arregle las cosas. Porque si no el gobierno llega con un menú de cosas no hechas en mesa y no se va a dedicar a lo que realmente hay que hacer, que son las cosas nuevas. 
¿Y para eso no es que se requieren facultades especiales, precisamente? Ese es el argumento del Gobierno.
Pero, ¿cuáles son los problemas del Perú hoy? Una economía bien frenada, eso se debe a que el Congreso no ha aprobado aún los temas de permisología que se enviaron, que es una legislación bien complicadita, que cree este Gobierno que con eso se va a arreglar la situación. Yo creo que arreglaría algunas cosas si salen los reglamentos al mismo tiempo. Si solo sale la legislación no sirve para nada. Esa legislación ya se planteó y está parada en el Congreso. Hay que sacar eso. 
TÍA MARÍA: "ERRORES DE TODO EL MUNDO"

Un tema de fondo es la producción minera, y en estos días no se puede hablar de eso sin hablar de Tía María. ¿Cómo ve lo que está pasando? 
Tía María, obviamente, está parado hasta el próximo gobierno. ¿A qué se debe eso? Claramente a que no se vio el conflicto económico entre los agricultores que están ahí que son de clase media alta, es gente de cien hectáreas, cincuenta, treinta, con un montón de jornaleros que ganan treinta soles y que se van a ir a la mina y van a ganar setenta. Ese es el principal tema. Lo  segundo es que no se ha explicado bien, ni la compañía ni el Gobierno, que esto es un proyecto industrial. La gente lo ve como un gran tajo minero con un montón de polvo. Este es un proyecto industrial del que va a salir cobre electrolítico al 99,99 por ciento que puede ir directamente a una cablera en China, Estados Unidos o Inglaterra. Eso no se ha explicado. La gente cree que va a haber una gran empresa de relaves, eso no es lo que va a haber. Esta no es una mina como las tradicionales que tenemos. La empresa no lo ha sabido explicar. Aquí ha habido errores de todo el mundo. Pero hay que partir del hecho de que la minería y la agricultura en el mundo no se mezclan bien. 
¿Y ese conflicto agro–minería puede solucionarse en el caso de Arequipa? Este valle próspero agrícolamente, donde la mina va a distorsionar tantas cosas. 
Lo que yo propongo siempre es el adelanto minero, aunque ahora mis asesores dicen que ese no es el término, sino "adelanto social". Bueno, está bien. En el caso de Conga era fácil: luz, agua, puestos de salud, la carretera a Celendín. En el caso del valle de Tambo es más complicado porque ahí ya hay infraestructura, ya hay luz. No hay agua potable, pero sería muy fácil ponerla. Lo que no hay es una infraestructura de riego, eso es lo que hay que poner. Tía María se conoce hace años y todo eso se hubiera podido hacer. Aquí no se ha hecho el trabajo. 
Es importante el tema de los proyectos de irrigación en el Perú como ejemplo de una cierta mirada del país desde el MEF, que ha ido frenando algunas cosas. Olmos y este proyecto de Arequipa siempre han tenido observaciones del SNIP, porque siempre se ha considerado que eran muy costosos. 
Yo apoyé Olmos y nunca creí mucho en el SNIP, que fue una creación del gobierno de Valentín [Paniagua], una buena creación que hizo Silva Ruete, pero eso era para ir contra las exageraciones pasadas como hospitales hiperconstruidos, proyectos de riego, etc. Todo el mundo te habla de Majes, pero ¿cuál es el problema del Majes–Siguas actual? Que no se hizo un plan de qué es lo que se va a poner ahí. El agua es muy barata, entonces la gente pone alfalfa en lotes muy chicos. Se fueron a Olmos y se fueron al otro extremo, lotes inmensos que solo sirven para caña. En realidad hay un justo medio. La agricultura familiar es lo que ha hecho que sociedades como Nueva Zelanda, Australia, Canadá, prosperen. Si tienes solo conglomerados, vas a necesitar 15 o 20 mil hectáreas. No estoy en contra de la gran agricultura, pero se está exagerando. 
¿Por qué no se hicieron estas cosas en el gobierno de Toledo, cuando usted era ministro de Economía? 
En la época de Toledo se hicieron varias cosas que fueron cambios grandes. Siempre dije que en Olmos había que dejar pedazos de cien, cincuenta hectáreas. Se le dio aumentos a los maestros, a las enfermeras, a los médicos, y se contrató gente. Donde yo hubiera querido hacer algo pero no había la plata era el agua potable. En agua potable estamos atrasadísimos. Y sí, hay un montón de cosas que no hicimos, pero también hay que pensar cuál era el contexto del 2001. El país estaba sin un centavo. 
Bueno, el contexto de los próximos años tampoco es tan promisorio. 
No estoy tan seguro de eso. Si hacemos un gráfico de los precios, subieron y bajaron, y ahora están en una línea en precios reales bien defendibles, con el cobre entre 2,50 y 3. El zinc, la plata y el oro no están tan mal. El Perú es el país minero más económico del mundo. Hay mucha gente que sabe de minería, hay electricidad barata, comparada con Chile, por ejemplo. Podríamos ser un país con gran ventaja comparativa en minería industrial, que es por ejemplo el caso de Tía María. No digo que vamos a ser un país solo minero. Pero, ¿por qué exportar concentrado, que es tierra y mineral, fletes inmensos porque estás tirando tierra por el océano, más costos en los puertos, mucha menos mano de obra, no utilizas electricidad, el gas, y de repente estás sacando tres dólares la libra? Que el precio ha bajado, sí, pero puedes conseguir muchísimo más. 
¿Y eso dependería de una política de Estado que privilegie inversiones en minería industrial? 
Acá hablamos de grandes títulos de política industrial. Al presidente de la República lo invitan a APEC, pues te vas una semana antes a China a promover. El ministro de Minas no debe estar acá, debe estar vendiendo, a ver qué podemos hacer. La minería nos da en exportaciones unos 20 mil millones, nos podría dar como 40 con solo un poco más de volumen, pero más valor agregado, y estaríamos en 40 más los otros 20 que tenemos y exportaríamos 60, y el Perú empezaría a cambiar. Va a tomar de 5 a 10 años, pero se puede hacer desde hoy. 
INCENTIVOS TRIBUTARIOS Y GASTO PÚBLICO

El plan de diversificación productiva de este gobierno generó mucho debate. ¿Cuál es su opinión sobre él? 
Mira, lo que no me gustó tanto del plan de Piero Ghezzi es que tenía ideas francesas, viejas, del Estado como gran promotor. Yo creo en la micropolítica. Aquí hay una idea simplista sobre la industria. Dicen "vamos a ganar más plata" si enviamos ollas de cobre o sartenes. No vamos a ganar más plata. Vamos a ganar más plata enviando cobre en vez de tierra. Ayer me vino a ver un señor completamente chiflado pero que es un genio. Él exporta calderas de alta presión a todo el mundo. Y este tipo nunca me habló una palabra mala del Gobierno. Él simplemente hace su trabajo. 
En el Perú esos son casos aislados. Se necesitan políticas públicas. 
Puede ser micro, pero creo que viene de arriba. El presidente, los ministros -y ojalá sean muchos menos ministros- tienen que ser gente que se mueve. Cuando yo era ministro de Energía y Minas, el Gobierno americano dijo que iban a vender todas las existencias de plata de la General Services Administration. La plata allá se había tumbado. Yo me fui a México, el otro gran productor de plata, hablé con el ministro, que me dijo que él no se metía. Me fui a Washington, fui al departamento de Estado, al secretario, le dije que cómo podían hacer eso. Pensamos algo con Fernando Schwartz, que era el embajador: vamos a ver a los dos senadores de Idaho, estado productor de plata. Y fuimos a ver a estos dos señores y dijimos "ustedes van a perder porque va a salir esta cosa y las minas de ahí van a tener que cerrar". Los tipos se movieron. Esa noche sacaron una enmienda en una ley presupuestal que paró en seco las ventas que querían hacer, hasta el día de hoy. Cuando aterricé en Lima me llamó el subsecretario de Estado y me dijo "qué has hecho", y yo le dije que ellos no habían ayudado así que lo hice yo. Nosotros deberíamos tener ministros que puedan hacer eso. Vas a la China, ves al ministro de minería y arreglas eso. ¿Quieres hacer parques industriales? Pueden ir a China, a Corea. La ministra de Corea estuvo aquí y ¿alguien le preguntó? 
Bueno, los asiáticos han aplicado mucha política tributaria, incentivos tributarios para la articulación de la gran y pequeña empresa, cosas que aquí en el Perú son tabú. 
Pero hay que hacer eso. Ya pasó la etapa de revertir los desastres de los años ochenta. Ahora podemos ensamblar cosas aquí. Hay centros de respuesta telefónica en el Perú, call centers. Hay listas y listas de cosas que se pueden hacer. La idea de Piero, que no es mala, de poner centros de investigación, está bien. Yo creo en poner colegios tecnológicos, por ejemplo, en todas las regiones del Perú, con directorio privado e internado para los chicos. Pero eso no es suficiente. Tienes que hacer algo más. 
¿Hacer algo más, por ejemplo, en base al gasto público?
El gasto público en el Perú es más o menos el 18 por ciento del producto. Es muy bajo, y mucho de lo que se gasta no es eficiente. Gastamos 3 por ciento del producto en educación pública, ahora dicen que 3 y medio. Eso es bajísimo. Yo creo en la educación pública, y si hay privada, bienvenida, pero en un país donde el ingreso medio familiar es 7 mil dólares, tú necesitas educación pública, si no nunca vas a salir adelante. El acuerdo nacional dice 6 o 7, eso lo sacan del aire, pero debería estar por lo menos en 4. Significa que los maestros deberían ganar un mínimo de 1.600 soles, no 1.200. Y ahora están donde yo los dejé. Tenemos 44 mil colegios públicos de los cuales 22 mil están en un estado deplorable. Tienes que ver si se necesitan o no. En salud pública, gastamos 2 por ciento, y tenemos dos sistemas, duplicidad de hospitales, de médicos, de aparatos, de medicamentos. Debemos tener un sistema. ¿Controversial? Sí. El Ministerio de Trabajo te va a hacer leña, porque cree que con lo que tienen van a estar mejor. Pero es mejor un solo sistema con tu tarjeta automatizada, como una tarjeta de crédito. Organizar eso tomaría 10 años, pero hay que hacerlo, y ahí hay que gastar 3 por ciento. Policía y defensa, entre los dos gastamos menos del 2 por ciento. La policía es 1,4 del producto. Es completamente insuficiente, debería irse a 2 o 2,5 y con eso vas llegando a 20 o 21 de gasto (como porcentaje del PBI). Si tienes una deuda de 18 o 19 por ciento y los intereses son 1 por ciento, nada. Este es el país que menos intereses de la deuda pública tiene en el mundo, salvo Chile. Tienes espacio. ¿Cuánto gastamos en asistencia técnica al agro? Nada, 0,1 por ciento del producto. Deberíamos estar en 0,5
Pero no es solo una cuestión de gasto. Hay una reforma del Estado detrás de todo esto que parece aun más difícil. 
La reforma del Estado creo que es también un poquito de motivación. Tengo una idea que de repente a alguna gente no le gusta. Reducir el número de ministerios y crear secretarios de Estado para cada sector, que serían los más altos funcionarios. En vez de tener viceministros que los cambias, tienes a alguien de una carrera administrativa, con examen, que llega a ser secretario. ¿Cuáles son? Ambiente, cultura, turismo: tres secretarios, un ministerio. Todo eso va junto pero lo que pasa es que ninguno de esos tiene un centavo. Infraestructura, todo eso tiene que ver con planificación, un ministerio. Hoy tienes vivienda, saneamiento, transporte, comunicación. Un ministerio de seguridad con un secretario del ejército, de la policía, uno de los penales, etc. Y vas a tener 20 o 25 secretarios que reciben a la gente, porque la gente de este gobierno no recibe a nadie, por eso hay lobbies. Con secretarios recibirán a la gente, los ministros coordinarán, es otro sistema. Eso solo requiere una ley y luego viene todo el jaleo. El Perú en realidad no tiene tanta burocracia. Hay muchos permisos, procedimientos, tonterías, pero el número de burócratas es relativamente pequeño. Se pueden hacer estos cambios y no pasa nada.  
FORMALES E INFORMALES, LEGALES E ILEGALES

Dos factores que distorsionan  todo esto son la corrupción y la economía ilegal... 
Hay economía ilegal porque nos hemos ido deteriorando. En el año 65 no había tanta economía ilegal. Lo que pasa es que se puso un IGV muy alto. La gente me dice que yo subí el IGV, pero es mentira, yo no lo subí. Subió cuando Javier Silva Ruete no consiguió el impuesto a los celulares y tenía que buscar la plata, y subió el IGV a 19. 
La otra pregunta es cómo formalizar la actividad económica que ahora es informal. 
Eso es a la vez muy complejo y muy sencillo. Es muy sencillo en el sentido de que coges el impuesto a la renta de las pequeñas empresas y lo bajas a 10, ahora es 28. Y lo bajas por 10 años. Todos me dicen, pero el Banco de Crédito se va a dividir en cien pedazos para pagar solo el 10%. Nunca lo van a hacer. Poco a poco te acercarás a un impuesto corporativo, de aquí a quince años. 
¿Cuál es el incentivo de pagar 10 si ahora no pago nada? 
Lo que yo te voy a dar es acceso al crédito porque vas a tener tu RUC. Lo que hacen ahora es tener su RUS, pagan 20 soles, van a Mi Banco y toman un crédito personal, con interés de 30%, y se lo pasan a la empresa. Pero la empresa como tal no tiene crédito. Si tu tienes tu RUC, estás pagando tu impuesto y toda esta industria del crédito a las empresitas va a tener un segundo gran respiro, porque esa industria ahorita está muerta. Todas las cajas están agobiadas porque han llevado la cosa al límite. Hay que romper ese límite y hacer que se formalicen de manera amigable. Les van bajando el IGV también 18, 17, 15. Al cuarto año estás en 15 y de repente vas a ver que la recaudación sigue bien. Se necesitan ideas nuevas. 
Considerando la magnitud del problema, lo difícil que es, todo lo que se ha intentado con efectos que nunca son nada más que marginales, ¿no se requieren cosas más agresivas para la formalidad? 
Absolutamente. Por ejemplo, les vas a decir a todos los nuevos trabajadores "los que ya tienen su CTS ya lo tuvieron y se quedarán con él; para todos los nuevos, seguros de desempleo". La factura para la empresa baja en 12 por ciento y la empresa empieza a contratar. 
¿Y quién cubre ese 12 por ciento?
El seguro de desempleo te cuesta dos puntos del PBI. Nada más. En el Perú hay poco desempleo y como la población es joven, no necesitas ese 12 por ciento que es un seguro individual mucho más caro. Si tienes 17 millones de trabajadores, el riesgo baja y es mucho más barato. Esto es lo que hay que entender: si el Perú no se arregla socialmente, al final esto no es viable. 
¿Qué significa arreglarse socialmente?
Es mejorar la distribución del ingreso, dar servicios básicos a toda la población, mejorar el acceso. Tú vas a Wisconsin, que era un lugar muy pobre y ahora todos tienen luz, colegios, electricidad, agua. Y no es un tema ideológico. Llegas al pueblo que está al lado de la chacra de mi esposa [en Wisconsin] y hay un letrero que dice “Esta es una comunidad con electricidad pública”. El sistema eléctrico es comunal. Los sistemas de agua potable son públicos. 
LOS LOBBIES Y EL GAS DE CAMISEA

¿Seguro público de desempleo? ¿Servicios básicos comunales? Déjeme decirle, esa no es la imagen que la gente tiene de usted. 
La imagen que yo tengo la manufacturaron Javier Diez Canseco y otra gente que no me quería mucho (ríe). Yo vengo de una tradición europea, mi padre era un médico alemán, mi mamá era una profesora francesa. Yo siempre he creído en eso. Siempre. No soy privatista en ese sentido. Cuando era ministro de Economía no había un centavo en la caja. Eso es lo que vamos a explicar. Si ves el programa de la elección pasada, es un poco lo que estoy diciendo. Lo que pasa es que partimos con un porcentaje muy bajo porque nadie creía siquiera que íbamos a postular.
Pero tampoco es que sea una imagen completamente fabricada. Usted en el pasado ha tenido posiciones privatizadoras. Por ejemplo, de servicios públicos. En su momento habló de privatizar Sedapal.  
Uno tiene derecho a cambiar de opinión también. Se está viendo que las grandes privatizaciones de agua en el mundo no están funcionando. Lo que hay que hacer es darles a los usuarios una participación accionaria para que paguen su factura. Porque acá la mayoría de la gente no paga sus facturas de agua, porque tienen agua dos horas al día, el servicio es pésimo. 
El arequipazo también fue un intento de privatización forzada. 
La gente no conoce cuál fue mi posición. Se lo expliqué a Althaus en su momento, que había que parar eso y a Toledo le dije "olvídate". Eso fue durante el conflicto. Consta en las actas del gabinete. Yo dije "no vamos a mandar la tropa, no vamos a disparar, es una locura, todos tranquilo, con el monseñor trabajemos y olvídense de esto por ahora y ya veremos en un año". 
Perdone que insistamos, pero este tema va a salir en campaña. El tema de los lobbies. Alan García seguro que va a sacar el tema de Camisea...
Que me desmuestren un lobby. Y García es un reverendo corrupto, ¿no? Cómo puede decir eso él de Camisea. Lo que se hizo fue ayudarlos a financiar cuando el banco le dijo al Gobierno que no iba a financiar por razones ambientales. Yo promoví la idea de hacer la emisión aquí y con eso se hizo Camisea. El ducto.
Pero la crítica va por el lado de la exportación, a la reunión con el presidente de Hunt. 
Esos son cuentos. El tipo quería exportar gas, que en México estaba en 12 dólares y le dije que si quería hacerlo, que lo haga. 
¿No fue un error? No pensar en la petroquímica. 
Yo fui el primero en promoverla. Pero primero hay que entender qué es. Es un commodity peor que el cobre o el zinc. Es una industria que tiene más altibajos que la minería y la única que se puede poner ahora es la urea. 
Pero la pregunta es sobre la reunión con Hunt. Usted no era ministro en esa época. 
No, no era ministro. Lo recibí aquí. Quería conocer a Beatriz Merino y se la presenté. Esos son cuentos, cuentos, cuentos. Vamos a decirle a Alan que él fue presidente después de que la Shell descubrió el gas y no hizo nada, y Fuji lo mismo. El Perú sin Camisea estaría en la última lona. 
Nos referíamos a la exportación. 
La exportación me pareció una buena idea, es un proyecto privado en el que el Estado no puso un centavo. 
¿Pero no es una cosa absurda que hasta ahora no haya gas en Cusco y haya habido en Lima en el 2004, y que así exijamos que haya estabilidad social? 
El gas no pasa cerca a la ciudad de Cusco. Pero sí pasa por Ayacucho. Yo le dije a la empresa ya mucho después que se hiciera una plantita de descompresión allá y promoviera un parque industrial en Ayacucho, porque había una ley de Alan que decía que toda la industria que estaba entre 2.500 y 2.800 no pagaba nada de impuestos. Quería promover industrias alimenticias. La compañía me mandó a rodar. El presidente de la región me dijo que necesitaba una ley para el parque industrial. ¿Desde cuándo? Había que juntar a la gente y hacerlo. Esa es la mentalidad acá, que para todo necesitas una ley. Podríamos tener gas en Ayacucho, vamos a tener en Cusco, pero el uso es muy bajo. Se irá hasta Juliaca y se podría gasificar esa ciudad. Y subes el cerro y luego bajas a Arequipa donde también el uso es poco y en la costa pones las plantas eléctricas. Ahora van a hacer el tubo (gasoducto), que ha sido muy criticado. Y gas hay, hay un montón. Tenemos gas para rato. 
Para terminar, Pedro Pablo, usted, en caso de lanzarse definitivamente, tendrá que empaquetar todas estas ideas para una campaña electoral. Hay muchos temas técnicos y muchas propuestas, pero ese no es necesariamente el lenguaje de una campaña...  
En un campaña no solo son la ideas, hay que llegar al corazón de la gente, porque a la mitad de la gente las propuestas o ideas les interesan pero hay una mitad que no le interesa tanto y quieren llegar al corazón, el mensaje que tengo para ti. En eso estamos trabajando. En la campaña de Fernando Meléndez fuimos a Iquitos varias veces, en la última había 40 mil personas en la plaza. Todos hablamos y nadie escuchaba. ¿Qué cosa estaba esperando la gente? La rifa de ollas que estábamos haciendo, que había como 10 motos y mototaxis y la gente se quedó hasta la medianoche para ver quién ganaba eso. La mitad de la campaña es corazón, la otra mitad  es propuestas que están más dirigidas al público de las grandes ciudades y a las cámaras de comercio. Y no podemos competir con Keiko que regala bolsas de azúcar y arroz.
Quizás. Pero la competencia más directa va a ser con Alan García y el APRA, al menos por el pase a la segunda vuelta. Y va a ser bastante dura.  
Al final va a ser una cuestión de confianza de la gente. La propuesta de Alan es que en su gobierno se crecía al 9 por ciento. Es cierto. Pero, ¿qué? No muchas cosas, Agua para Todos, la ley de carrera pública magisterial que fue altamente impopular. En vivienda, nada. El Perú ha cambiado. La clase C que era 18 por ciento ahora es 40 por ciento, una clase media emergente. El corazón de ellos debe estar por un lado por la economía creciente, dinámica, y por el otro lado se preguntan quién los acompaña en este viaje solitario. De repente se darán cuenta de que el viejo es más confiable que el otro.