Foto: Andina.
La administración que asumirá funciones desde finales de julio enfrentará un entorno más retador para acelerar el crecimiento económico debido a que el entorno internacional ya no será un factor de impulso en los próximos años, advirtió el BBVA Research en su informe 'Situación Perú: 2° Trimestre del 2016'.

Tras haberse expandido 3,3% en el 2015, el Producto Bruto Interno (PBI) nacional experimentará un ligero repunte y crecerá 3,6% en el 2016 y 4,3% en el 2017, impulsado por una mayor producción minera (fundamentalmente cobre), así como por una mayor inversión tanto pública como privada en obras de infraestructura.

Pero para el periodo 2018-2020, sin nuevos proyectos mineros, el menor crecimiento previsto para la economía china y sin reformas estructurales importantes enfocadas en fortalecer el avance sostenible en el mediano plazo, el PBI peruano se desacelerará hacia niveles entre 3,5% y 4,0%, anotó la unidad de análisis de la citada entidad financiera.

“Dos elementos condicionan el panorama para nuestras previsiones de crecimiento de mediano plazo. El primero es el agotamiento del impulso minero: Las Bambas y Cerro Verde habrán llegado a sus máximos niveles operativos hacia fines del próximo año y no existen proyectos en ejecución que tomen la posta.

El segundo factor condicionante es la revisión a la baja de las previsiones para China en el mediano plazo (desde un promedio de 6,0% proyectado hace tres meses para 2018-2020 a uno de 5,0%) pues una expansión más moderada de este país tiene un impacto negativo sobre las cotizaciones de los precios de los metales, lo que no favorece las perspectivas de crecimiento de Perú”, detalló.

¿Por qué es necesario que el Perú se expanda a tasas más altas? Se requiere un ritmo anual de entre 4,0% y 4,5% para poder absorber la nueva fuerza laboral que se registra cada año (unos 250 mil trabajadores). Si se crece menos, se corre el riesgo de un incremento de la tasa estructural de desempleo o de un aumento en los niveles de informalidad y subempleo.