Foto: Andina
El jueves, durante su discurso en la sesión especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas (UNGASS) sobre las drogas, el presidente Ollanta Humala destacó la importancia de las políticas de reconversión de cultivos en áreas donde se cultivaba coca en el país. “Hoy el Perú está exportando cacao o café orgánico y se ha convertido en el octavo productor de cacao a nivel mundial”, dijo.

Uno de los principales ejes de las acciones de control de oferta de la cadena de la droga en el Perú es la erradicación de cultivos de coca. En diciembre, el Perú anunció que había sobrepasado la meta trazada a principios de año: en total se habían erradicado 35 mil hectáreas de coca. 

“Solo en la cuenca ubicada en el trapecio amazónico –en la frontera entre Colombia, Brasil y Perú– se logró erradicar poco más de 13 mil hectáreas”, dijo por entonces Alberto Otárola, presidente de DEVIDA. Atribuyó el éxito a las políticas de sustitución de cultivos

“El Perú ha trabajado permanentemente cumpliendo una tarea y poniendo metas tangibles y claras. Lo que exigimos y reclamamos ahora es que el primer mundo también se ponga a esta altura en la lucha contra las drogas y hagamos una asociación estratégica. Aquí todos tenemos una responsabilidad que cumplir”, dijo hoy Humala en Nueva York.

CUESTIONAMIENTOS A LA ERRADICACIÓN
En el Perú la estrategia de erradicación ha dado resultado en cuanto a reducción de cultivos, pero no ocurre lo mismo en Colombia, donde el 2014 se incrementó en 44% el área cocalera. Así, el número de hectáreas de coca en los tres países andinos productores (Perú, Colombia y Bolivia) ha aumentado a nivel consolidado.


Si bien el Estado defiende la erradicación como una medida eficiente, hay quienes sostienen que el número de áreas reducidas ahora es un indicador obsoleto. Ricardo Soberón, director del Centro de Investigación Drogas y Derechos Humanos y expresidente de DEVIDA, afirma que actualmente se ha incrementado el rendimiento de los cocales y se han optimizado los métodos de procesamiento para la producción de droga, por lo que la reducción de hectáreas no afecta el negocio. “El gobierno no considera que ahora se requiere un tercio de la coca producida para obtener igual cantidad de cocaína”, afirma.

Alberto Otárola, presidente de DEVIDA, en conversación con PODER,respondió los cuestionamientos sobre la utilidad de las hectáreas erradicadas como indicador para el éxito de la lucha contra las drogas.

Hay quienes afirman que indicador de hectáreas y reducidas ya no es un buen indicador medir el éxito.

No sé qué experiencias han visto y no sé que datos respaldan su realidad, pero yo afirmo que el Perú tiene una política integral sobre este tema, no solo reducida al control de oferta. 
Lo que nosotros tenemos es el modelo de desarrollo alternativo, que sí ha funcionado. La lucha contra el narcotráfico significa también luchar contra la pobreza, el aislamiento, la falta de recursos del Estado. A quienes dicen que la reducción y la erradicación no ha funcionado, yo les respondo que en los últimos cinco años se han erradicado más de 110.000 hectáreas, lo que ha significado una reducción de más del 37% del espacio cocalero. 
Seguro quienes cuestionan se preguntan, ¿de qué sirve eso? La respuesta está respaldada por sólidas cifras y están registradas en nuestra balanza comercial: esto ha permitido que más de medio millón de familias salgan  de la pobreza, que el Perú pueda exportar en un solo año más de US$ 250 millones  solo de cacao y café provenientes del desarrollo alternativo. Es un infantilismo absoluto sostener que la erradicación ha fracasado. Al contrario, se ha promovido el desarrollo alternativo y hoy, ese proceso —que es muy complejo y que ha merecido la mucha inversión del Estado— haya sido reconocido por Naciones Unidas.

Pero en una misma hectárea puedes cultivar distintas cantidades de coca con distintos rendimientos. El negocio no se afecta mucho además porque la cocaína producida acá es de alta pureza y puede “cortarse” y compensar la reducción de área cultivada .

No. Esa es una visión absolutamente equivocada. El 98% de la hoja de coca que se produce en el país va al narcotráfico y quien no quiera reconocer eso vive en otro país o tiene otras intenciones. Proponen una economía que haga permisible el cultivo de la hoja de coca. Y lo hacen con una ignorancia supina porque proponen la industrialización de la hoja de coca hacia productos que no son ni comerciales.
La erradicación por la erradicación misma no sirve de nada si no está acompañada de un proceso de promoción del desarrollo alternativo. Esto incluye ayuda para el mejoramiento de las semillas, para la cosecha, para la siembra y la comercialización de los productos alternativos. Se trata de generar valor agregado. Hoy estoy en condiciones de decir que productos como el cacao son mucho más rentables que la hoja de coca para los campesinos.