Foto: UNODC
Punitivo, criminalizador, un fracaso. Estos son algunos de los calificativos que el enfoque predominante de la lucha contra las drogas —centrado en el control de la oferta acompañada de severas sanciones a los actores de la cadena del narcotráfico— ha recibido a nivel global por parte de especialistas, políticos e incluso medios de comunicación. 

¿Por qué se considera que la política actual contra las drogas ha fallado? De acuerdo con un informe publicado por el diario colombiano El Espectador y la Fundación Ideas para la Paz existen varios motivos que sustentan esto: el número estimado de consumidores de drogas ha permanecido estable, los cultivos de coca en la región andina han vuelto a incrementarse, la producción de opio ha alcanzado sus niveles más altos en los últimos 30 años, el abordaje punitivo ha socavado los derechos humanos encarcelando a millones y castigando con pena de muerte a aproximadamente 1.000 personas anualmente en 33 países y el escaso o nulo acceso a medicamentos derivados del opio afecta a millones de enfermos (incluso a pacientes terminales de cáncer).


A pesar de esto, sus defensores afirman que de no haber seguido el camino de la erradicación de cultivos ilícitos y el castigo severo a todos los actores de la cadena del narcotráfico, el panorama sería aún más desolador. Mientras tanto, el crimen organizado sigue dejando una estela de violencia en los países latinoamericanos donde se castiga a los micro comercializadores mientras que los grandes capos —con la reciente excepción de Joaquín “El Chapo” Guzmán—, siguen moviendo los hilos de un negocio millonario.

Las naciones no han sido indiferentes a esta realidad. En octubre del 2012, los presidentes de México, Colombia y Guatemala emitieron una declaración conjunta en la que llamaron a los países de la Organización de Naciones Unidas a evaluar los resultados de la política antidrogas vigente.

“La ONU debe ejercer el liderazgo que le corresponde en este esfuerzo y conducir una profunda reflexión que analice todas las opciones disponibles, incluyendo medidas regulatorias o de mercado, a fin de establecer un nuevo paradigma que impida el flujo de recursos hacia las organizaciones del crimen organizado”, invocaron.

Así, la Sesión Especial de la Asamblea de las Naciones Unidas sobre drogas (UNGASS), dada la urgencia de una reforma, se adelantó dos años. La reunión se llevará a cabo esta semana, entre el 19 y el 21 de abril. Y si bien el informe sobre el que los 193 países miembros de la ONU trabajarán ha incorporado en su enfoque aspectos como salud pública, reducción de daños y derechos humanos, especialistas consultados por PODER consideran que no son suficientes y que difícilmente se conseguirán los cambios profundos necesarios. Incluso hay quienes opinan, como el diario inglés The Guardian, que dicho documento solo confirma la intención de las Naciones Unidas de reafirmar su apoyo a la prohibición.

Hay más. El International Drug Policy Consortium (IDPC), una red global de organizaciones especializadas en políticas de drogas, ha señalado recientemente que el documento se elaboró a puertas cerradas, excluyendo a otras agencias de las Naciones Unidas, a la sociedad civil y otros grupos de interés. “Si bien el documento incluye entre sus puntos aspectos positivos como el acceso a medicinas, el desarrollo, la prevención y alternativas al encarcelamiento, pudo haber tenido un resultado distinto si no se pasaban por alto los aportes más progresistas”.

Para comprender mejor los alcances e implicancias de este evento, PODER consultó con expertos nacionales e internacionales. También entrevistó a Alberto Otárola, presidente de la Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas (Devida), que participará en la cita mundial como parte del equipo peruano que ha desempeñado un rol crucial, aunque también criticado, de cara a dicho evento.

Así, hemos elaborado un especial de cuatro artículos (que publicaremos progresivamente los días que dure UNGASS 2016) que analizan los principales problemas y alternativas que actualmente protagonizan el debate global en torno a las drogas: ¿cómo se divide el mundo frente a la lucha contra las drogas?, ¿qué consecuencias ha traído la criminalización en esta guerra?, ¿es la legalización de sustancias ilícitas una alternativa viable?, ¿qué cuestionamientos se la ha hecho al enfoque de erradicación de cultivos?