La prestigiosa publicación inglesa The Economist publicó hoy un artículo titulado “Las elecciones en Perú: una farsa peligrosa” en en el que critica la exclusión de la carrera electoral de los ex candidatos César Acuña, de Alianza por el Progreso, y Julio Guzmán, de Todos por el Perú.

“Guzmán, que tenía altas probabilidades de ganar las elecciones y ser presidente, fue expulsado porque el pequeño partido con el que participaba cambió el procedimiento de elección de su candidatura sin informar previamente a las autoridades electorales. Acuña fue expulsado por regalar US$ 4.400 durante su campaña”, señala la publicación.

The Economist detalla que los oponentes de Acuña y Guzmán, y también los medios de comunicación, justificaban la exclusión de los candidatos afirmando que la ley es la ley. “Sin embargo, en este caso la ley es absurda, esta siendo mal aplicada y no parece ser la misma para todos”, opina.

La publicación inglesa explica que la ley electoral peruana ha sido desfigurada por constantes modificaciones y que la descalificación de los candidatos es un castigo grosero y desproporcionado.

Recuerda también el caso de Keiko Fujimori, cuya solicitud de exclusión por entregar dinero como premios en un evento organizado por el colectivo juvenil Factor K, fue denegada la madrugada del Viernes Santo. “La ley, parece, que no siempre es la ley”, señala el artículo de The Economist.

Considera que “el ganador de las elecciones tendrá poca legitimidad. Esto es desafortunado: incluso para estándares latinoamericanos, los peruanos desdeñan a sus políticos y muestran mucha insatisfacción con su democracia. Si Perú quiere permanecer como una estrella del crecimiento, necesita reformas que solo un gobierno creíble podrá hacer”.

Para la revista inglesa, “la farsa electoral del Perú” también lleva una advertencia más amplia para la región latinoamericana. 

“Frente a la debilidad de los partidos políticos y el clientelismo , los países latinoamericanos tienden a responder con excesiva regulación. Estas medidas no llegan a cumplir sus objetivos, desacreditan las leyes y lleva a los ciudadanos a romper las reglas”, explica The Economist.

El artículo concluye con la siguiente recomendación: “Muchas de las democracias de la región necesitan reformas para restaurar la confianza del público en la política. La consigna debe ser: cuanto más simple mejor. Deben evitarse las infracciones, pero no poner de cabeza las elecciones por mínimos errores de procedimiento. Y sobre todo, en caso de dudas, no consulten con abogados: miren a los votantes”.