Foto: OCDE
En el marco del Programa País con el que el Perú busca estar en una mejor posición para su posible ingreso a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) se han realizado diversos estudios y evaluaciones. Uno de los más importantes es el Estudio Multidimensional del Perú, donde se revisa diversos aspectos de la economía peruana, entre ellos, el sistema tributario. 

De acuerdo con dicho informe, nuestro sistema tributario es poco progresivo. Esto quiere decir que los contribuyentes con menores ingresos pagan más impuestos, mientras que los de mayor capacidad patrimonial asumen menores cargas impositivas. El Estudio Multidimensional del Perú señala que sería necesario un sistema tributario más efectivo para atenuar las brechas socioeconómicas existentes, pues el actual no contribuye a la reducción de las desigualdades.

Sobre este y otros aspectos del sistema tributario peruano PODER conversó con Sebastián Nieto, economista para América Latina y el Caribe de la OCDE. ¿Qué cambios necesita hacerse? ¿Por dónde abordar una reforma tributaria?

¿Qué hacer con la poca progresividad del sistema tributario peruano?
El punto de partida es que los ingresos tributarios en el Perú son bajos en comparación a los países de la OCDE, pero también con respecto a América Latina. Estos representan cerca del 18% del PBI en el Perú mientras que en la región el promedio es el 21% del PBI y en los países de la OCDE alcanzan el 34%.
El segundo punto tiene que ver con la composición de la estructura tributaria. Y lo que se ve es que hay una mayor proporción de impuestos indirectos [los ejecutados con intervención de terceros, por ejemplo, el IGV aplicado por las empresas en los precios de sus productos] con respecto a los impuestos directos [aplicados directamente a las personas, como el impuesto a la renta].
La proporción de impuestos a las personas naturales en Perú se encuentra 7 puntos porcentuales por debajo del promedio de los países de la OCDE. De otro lado, el impuesto a la renta a personas representa aproximadamente 10% del total de ingresos en el Perú, mientras que en los países de la OCDE es de 26%. Finalmente, los impuestos sobre bienes y servicios (impuestos directos) totalizan cerca de la mitad de los ingresos tributarios mientras que en la OCDE es solo un tercio. Existe un desequilibrio entre impuestos directos e indirectos.
En el caso del Perú, la recaudación por IGV es superior que en los países de la OCDE. Eso no ayuda a generar progresividad porque los impuestos directos no diferencian los ingresos del contribuyente y afectan, en particular, a las personas naturales. Consideremos además que a nivel de  personas jurídicas no hay espacio para margen de aumento [el impuesto corporativo en el Perú es bastante elevado en comparación al promedio de la OCDE], por ello, es a través de las personas naturales donde se podría aumentar la base tributaria y también hacer más progresivo el sistema.
¿Cómo aumentar la progresividad?
Aquí es fundamental generar legitimidad fiscal para convencer a las personas de pagar impuestos. Y no solo tiene que ver con el lado tributario, sino también con el lado del gasto: mostrar que se está invirtiendo bien los recursos públicos. El aumento de la base tributaria tiene que ir de la mano con mejoras en las políticas públicas.
¿Incrementar las tasas para las personas con mayores ingresos podría ser una alternativa?
Claro, es algo que precisamente señalamos en nuestra evaluación de Perú. La progresividad se aumenta gravando o retirando exenciones tributarias. Algunas veces hay exenciones tributarias de las que se benefician sobre todo los segmentos de la población con altos ingresos.
¿Exenciones tributarias de qué tipo?
Por ejemplo, las aplicadas específicamente a ciertos sectores económicos o a algunas operaciones financieras que no demandan pago de impuesto. Tomemos en cuenta que en el Perú las exenciones tributarias equivalen al 2% del PBI. 
¿Reducir impuestos directos como el IGV sería una medida adecuada para el sistema tributario?
Hay qué evaluar cuál es la elasticidad y el impacto que puede dicho recorte tener sobre el total de ingresos y la economía en general. Es fundamental evaluar si esto implica una reducción de los ingresos tributarios. No se puede mirar solo el IGV, sino que al momento de hacer una reforma tributaria esta tiene que ser integral. En la OCDE recomendamos no solo mirar partidas tributarias específicas sino, de manera más compleja, hacer reformas estructurales.