Hoy lunes, la Sala Penal Permanente de la Corte Suprema que preside Javier Villa Stein debe emitir una resolución consultiva sobre el pedido de extradición de Estados Unidos por el ex presidente de la federación Peruana de Fútbol, Manuel BurgaAlgunos medios ya han insinuado que la Sala se inclinaría por opinar en contra del pedido de extradición y lo hacen teniendo en cuenta que en audiencia de hace una semana, el vocal supremo Duberli Rodríguez Tineo preguntó con insistencia a la fiscalía:

—¿Cuánto dinero recibió el señor Burga por los sobornos? ¿En qué cuenta se depositó? ¿Nos puede ilustrar con datos concretos para tener una base probatoria?

Dicen estas mismas fuentes que la suerte estaría echada y recuerdan que mientras Javier Villa Stein asentía al lado del doctor Duberli, Abel Sánchez, representante de la fiscalía, tuvo que reconocer que el cuaderno de extradición enviado por Estados Unidos no contiene esa información.

—No hay pruebas en contra de mi defendido, todo se basa en la confesión de un testigo —remató el abogado de Burga, César Nakazaki.

MÁS ALLÁ DE LA FLAGRANCIA

Antes de seguir buscando cuentas bancarias a nombre de Manuel Burga, debemos analizar la naturaleza del proceso judicial en el que está involucrado:

La extradición de Manuel Burga se solicita sobre la base de una acusación de la fiscalía norteamericana en la que se le imputan cinco cargos bajo el marco de la Ley RICO (norma que se utiliza en Estados Unidos para perseguir las actividades ilícitas de organizaciones criminales), y los cuales podemos dividir en tres partes:

(1) Un cargo de conspiración de crimen organizado (racketeering conspiracy)

(2) Dos cargos por su participación en la conspiración del caso Copa Libertadores (fraude electrónico y lavado de dinero)

(3) Dos cargos por su participación en la conspiración del caso Copa América Centenario (fraude electrónico y lavado de dinero)

CONMEBOL, LA EMPRESA CRIMINAL

En el caso de la imputación de conspiración de crimen organizado (1) basta con entender que en todo el proceso penal contra la dirigencia del fútbol mundial, la fiscalía norteamericana sindica a las organizaciones de fútbol, como la FIFA o la CONMEBOL como empresas criminales (usa el término criminal enterprise) y cuya razón de ser es el manejo de un negocio fraudulento, valiéndose de actividades ilícitas como el soborno y el lavado de dinero, entre otras.

En el caso de CONMEBOL, se llega a la conclusión de que se trata de una empresa criminal luego de analizar que desde 1991 existe un patrón de actividad en el que todos los derechos de explotación comercial del fútbol sudamericano se negociaban a cambio de sobornos. Manuel Burga, como funcionario y miembro activo de CONMEBOL durante el periodo materia de investigación, es por lo tanto considerado como partícipe y co-conspirador. En el caso del cargo (1) lo que imputa la justicia norteamericana no es el delito individual, si no el conjunto de actividades ilícitas que realiza una empresa —en este caso, CONMEBOL— y que son consustanciales a su funcionamiento y a su razón de ser. Por lo tanto, para que quede probado el cargo de conspiración de crimen organizado en sede judicial norteamericana en contra de Manuel Burga, bastaría con verificar que el dirigente peruano era un miembro del directorio de CONMEBOL. Es decir, un funcionario con voz y voto en las decisiones que el ente sudamericano tomó cuando se cometieron estas actividades ilícitas.

SOBORNOS POR COPA LIBERTADORES

En el caso Copa Libertadores (2) la fiscalía estadounidense se refiere a cómo T&T, una empresa con sede en Islas Caimán, comenzó a pagar a inicios de la década del 2000, sobornos a los dirigentes con mayor peso tradicional de CONMEBOL a razón de casi un millón de dólares anuales para cada uno.

Dice la fiscalía y basándose en la confesión sincera del encausado Alejandro Burzaco, que en el 2009, un bloque conformado por seis de las naciones con menor peso tradicional, (llamado “Grupo de los Seis”) entre los cuales estaba Manuel Burga de Perú, intentaron ganar mayor control en la toma de decisiones en el seno de CONMEBOL y desde entonces pidieron que los sobornos por la Copa Libertadores se repartiera entre ellos también. Aparentemente, y tal y como sostiene la defensa de Burga, el pedido de extradición de Estados Unidos no ha presentado más evidencia que la confesión de Burzaco en este caso. 

SOBORNOS POR COPA AMÉRICA

El 25 de mayo del 2013 en Londres, CONMEBOL suscribió un contrato con la empresa DATISA (constituida por los hoy procesados Alejandro Burzaco, Mariano y Hugo Jinkis y Joseph Hawilla) otorgándole todos los derechos comerciales de la Copa América desde el 2015 hasta el 2023. Manuel Burga, como miembro de la CONMEBOL, estaba entre los firmantes. El contrato estipulaba que se pagarían US $ 317. 5 millones por los derechos y un “bono” de US $ 100 millones destinados a ser pagados en cinco armadas de US $ 20 millones para los diez presidentes de CONMEBOL. De ese “bono” —que Estados Unidos llama soborno— le tocaban $7.5 millones a Manuel Burga, a razón de US$1.5 millones a la firma y US$1.5 millones por Copa. Según la denuncia fiscal, US$40 millones ya habrían sido desembolsados, de los cuales US$3 millones habrían sido transferidos al Perú.

En su defensa, Burga y su abogado han dicho con insistencia que todo el dinero recibido fue depositado en las cuentas de la Federación Peruana de Fútbol. Al principio no se pusieron de acuerdo, sin embargo, en detallar si estos depósitos llegaron desde la empresa DATISA o directamente desde CONMEBOL. Así, cuando en enero de este año, la FPF hizo público su reporte de estados financieros desde agosto del 2013 a setiembre del 2015, muchos pensaron encontrar la prueba del delito en la ausencia de un rubro que consigne ingresos de DATISA. 

—Burga dice que Datisa pagó a Conmebol y Conmebol pagó a la FPF— se apresuró en aclarar el abogado César Nakazaki cuando se hicieron públicos los estados financieros. 

El flujo de ingresos respecto a lo recibido por la FPF desde CONMEBOL (Denominado CSF en el reporte) arroja lo siguiente:

-5,688,693 nuevos soles en el 2013

-869,620 nuevos soles en el 2014 

-1,380,088 nuevos soles en el 2015

Lo cual da un total de 7,938,401 nuevos soles, cifra que a 3 soles por dólar (promedio del tipo de cambio en el periodo analizado) da aproximadamente unos US$2.6 millones. No cuadra con los US$3 millones que dice Estados Unidos se desembolsó por concepto de soborno, pero ciertamente se acerca a la cifra descrita.

LAS PREGUNTAS QUE DEBERÍA HACER VILLA STEIN y COMPAÑÍA

Más que buscar cuentas bancarias a nombre de Manuel Burga, parece entonces pertinente que los vocales supremos deban hacerse estas preguntas antes de resolver el pedido de extradición:

1. ¿Corresponden esos US$2.6 millones en los estados financieros de la FPF a los pagos por sobornos que prometió DATISA a Manuel Burga cuando se firmó el contrato con CONMEBOL en Londres en mayo del 2013?

2. En caso que efectivamente sea el dinero de DATISA, ¿exime de responsabilidad a Manuel Burga el hecho que este haya sido depositado en las cuentas de la FPF? (Por ejemplo, si un policía deposita el pago de una coima en la cuenta bancaria de su institución, ¿deja de ser coima?)

3. El contrato firmado por Burga como miembro de CONMEBOL con DATISA en el que se estipula el pago de sobornos por hasta 100 millones de dólares, ¿es prueba suficiente de la participación del ex dirigente peruano en la empresa criminal que es sujeta de persecución penal de parte de los Estados Unidos?

Finalmente, hay que tener en cuenta que si bien la Suprema debe ser exigente al determinar si existen los requisitos suficientes para una extradición, de ninguna manera esta instancia judicial tiene la función de probar que Manuel Burga es responsable de los hechos que se le imputan. Para eso, existe un proceso pendiente en Estados Unidos. Precisamente, el proceso para el cual se está solicitando su presencia en ese país.