Fuente: El Comercio

La encuesta de Ipsos publicada hoy en El Comercio trae varias sorpresas. Antes de analizar la evolución de cada candidato, es conveniente destacar una variable. El porcentaje de votantes que sigue sin definir su voto no ha variado (Blanco/viciado o No precisa), motivo por el cual las modificaciones en las preferencias electorales se producen básicamente por cambios de intención de voto entre quienes ya lo tenían “definido”. Esta variable no es menor, porque hace prever que en las próximas semanas continuarán las sorpresas, y que en el tramo final, ese porcentaje de aún indecisos nos darán más de que hablar.

Keiko Fujimori siente la pegada de los hechos ocurridos en Arequipa, los cuestionamientos sobre los fondos para el financiamiento de su campaña y las denuncias sobre algunos de sus candidatos al Congreso. Pero sobre todo por no haber aclarado o marcado distancia alguna. Su bajada de tres puntos podría resultar relevante si consideramos la estabilidad que venía mostrando hasta ahora. La encuesta no recoge su “patinada” respecto al caso Acuña-Montesinos. Como señala Mirko Lauer, ella misma puede haberse encargado de rayar el teflón que la mantenía protegida hasta el momento. Habrá que esperar las próximas encuestas para ver si esta caída se convierte en una tendencia a la baja.

Julio Guzmán consolida su segundo lugar en las encuestas. Pese a los errores cometidos, se ha logrado posicionar como la cara de la renovación en la política. Solo así se explica su mayor respaldo en el interior del país que en Lima, que sus regiones más fuertes sean el sur y el centro, y que sean los NSE C, B y D donde mejor intención de voto muestra.La incertidumbre creada en torno a la viabilidad legal de su candidatura no ha mellado su intención de voto, incluso podría haber frenado su crecimiento. La decisión que tome esta semana el Jurado Electoral Especial puede cambiarlo todo. Como ha quedado claro, la definición de esta variable depende no solamente de un análisis jurídico, sino también bastante de la política.

Guzmán no es el único que recibe buenas noticias. El ascenso de Alfredo Barnechea y Verónica Mendoza al 4% les abre la oportunidad de seguir creciendo en el mes y medio que queda por delante y más que superar la valla electoral del 5%. En el caso de Barnechea, la encuesta no recoge el posible efecto de su exitosa presencia en Cusco. En el de Mendoza, el haber sido la única candidata que decidió viajar hasta la zona del derrame de petróleo. La subida de ambos junto con la de Guzmán, acentúan la idea de que el elector peruano está buscando un cambio, de rostros y de fondo. A este paso, Barnechea y Mendoza podrían terminar desplazando al ahora pelotón de los terceros: García-Flores, Acuña e incluso a PPK.

Porque son estos tres candidatos los que reciben las peores noticias. El resultado para Acuña muestra que las denuncias sobre los plagios así como su erróneo intento de defensa, lo han golpeado lo suficiente como para que su candidatura pueda no levantar cabeza ya (cae siete puntos hasta 6%). En su columna de hoy, Alfredo Torres apunta además que la encuesta permite apreciar que la gente tampoco ha encontrado en Acuña un discurso que llene sus expectativas, algo que ha terminado siendo capitalizado por Guzmán. La situación de Acuña puede empeorar si aparecen nuevas denuncias que logren opacar cualquier campaña de márketing. O llegar a su final si el JEE decide tacharlo por la donación de dinero.

Por su parte, Alianza Popular parece herida de muerte, con una alta posibilidad de no pasar la valla electoral de 7% para ellos (cae tres puntos hasta el 5%). La estrategia basada en destruir a los oponentes no está dando resultados esta vez. Sin entender lo que está buscando el electorado, particularmente los nuevos jóvenes votantes, es prácticamente imposible que logren levantar cabeza. Que a García le haya costado tanto “pedir disculpas” por la tragedia de Bagua, una  muestra de que nada ha cambiado, y de que tal vez, nada vaya a cambiar.

Aún está por verse si el cambio en la estrategia de Pedro Pablo Kuczynski da resultados. Pero su candidatura parece ya no solo adormitada. Es la primera vez que muestra un descenso tan marcado (cuatro puntos hasta llegar a 9%). La mayor presencia de Martín Vizcarra como cara de la postulación es algo que puede ayudar, pero marginalmente. La gente quiere ver al candidato. Y como escribió la semana pasada Alfredo Torres, la experiencia local e internacional muestra que los electores suelen preferir candidatos de entre 40 y 50 años, y que en los pocos casos en que no ha sido así, han existido contextos o cualidades particulares, como la simpatía y empatía que transmitía Mujica en Uruguay. ¿Podrá PPK sacar a relucir su mejor lado?

Como la historia de esta campaña electoral lo corrobora, en el Perú todo se define en el tramo final. Y el de esta contienda, apenas si está empezando.