Foto: OEFA
El Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA) estableció, luego de supervisiones realizadas al poco tiempo de ocurridos, que los recientes derrames de petróleo de Chiriaco (Bagua) y Morona (Dátem del Marañón) se se debieron a la falta de mantenimiento del Oleoducto Norperuano por parte de Petro Perú.

La resolución 012-2016-OEFA/DS señala que a la empresa estatal, a pesar de haberse comprometido en su Programa de Adecuación y Manejo Ambiental (PAMA), no cumplió con el mantenimiento de las tuberías del oleoducto con la finalidad de evitar daños al medio ambiente.

EL OEFA señala que los derrames fueron ocasionados por un proceso corrosivo externo, lo que afectó el suelo adyacente a la tubería y también los cuerpos de agua. Aquí los detalles para los casos del distrito de Imaza (donde se encuentra Chiriaco) y Morona según la resolución .




La siguiente imagen demuestra el nivel de corrosión de las tuberías: esas dos pequeñas áreas rojas corresponden a la estructura original del ducto mientras que el gris que las rodea corresponde a las áreas corroídas.



El OEFA ordenó a Petro Perú a realizar el mantenimiento efectivo, inmediato e integral de aquellas secciones del ducto que no han sufrido un deterioro severo o significativo y también el reemplazo del ducto respecto de aquellas secciones que sí están deterioradas.

El ente fiscalizador resalta que los recientes derrames no son casos aislados. Desde el 2011 hasta la actualidad se han registrado cerca de 20 emergencias ambientales, cuya mayor incidencia se concentra en los últimos seis meses.

El OEFA ha ordenado a Petro Perú que en el plazo máximo de siete días hábiles, contado a partir de hoy miércoles 17 de febrero, le remita un cronograma que detalle las acciones que llevará a cabo para dar cumplimiento a la medida preventiva descrita.

Además, en un plazo no mayor a 30 días hábiles, la estatal deberá cumplir -además- con elaborar y presentar un proyecto de actualización de su Instrumento de Gestión Ambiental ante el Ministerio de Energía y Minas, en el cual ha de incluir la evaluación integral de los impactos identificados en la actividad de transporte de hidrocarburos a través del Oleoducto Norperuano, así como los compromisos ambientales que resulten aplicables para garantizar el adecuado manejo y mitigación de esos efectos.