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MADRID (EFE).- Según cálculos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se requieren US$ 56 millones para implementar un plan de respuesta ante la propagación del virus del Zika, el cual estaría ocasionando el aumento de malformaciones en recién nacidos, así como desórdenes neurológicos. 

Justamente, la rápida propagación de estas dos últimas condiciones en América Latina y el Caribe han llevado al organismo internacional a declarar una emergencia sanitaria internacional.

Del total requerido, US$ 25 millones se destinarán a las acciones de sus oficinas regionales y US$ 31 millones servirán para financiar el trabajo de otras entidades con las que colabora. 

Mientras esta financiación se obtiene, la OMS ha movilizado fondos propios de emergencia para sus operaciones iniciales. El objetivo de su plan de respuesta es ayudar a los países afectados por la propagación del virus a reforzar la vigilancia de este y los desórdenes que podrían tener un vínculo con él, controlar el mosquito que le sirve de vector, comunicar los riesgos a la población y brindar tratamiento a los infectados. 

En el campo de la ciencia, se prevé acelerar la investigación y desarrollo de potenciales vacunas, test de diagnóstico y medicamentos.