Fuente: PODER.

La polémica generada en torno a las observaciones que la Dirección Nacional del Registro de Organizaciones Políticas (DNROP) del Jurado Nacional de Elecciones (JNE) ha realizado a la candidatura de Julio Guzmán, ha abierto el debate sobre los criterios bajo los cuales esta instancia toma acciones y decisiones.

Como parte del seguimiento y análisis que venimos haciendo desde la revista PODER a este caso (el de Todos por el Perú) y que debe resolverse en las próximas horas, nos encontramos con otra historia, de esta misma campaña electoral, donde la suerte estuvo del lado de la organización política que incumplió con los procedimientos establecidos en sus propios estatutos. Este es el caso de la alianza política entre el Apra y el PPC. ¿Dónde estuvo la falta? 

Primero hagamos un poco de memoria. En la última edición impresa de PODER, el periodista Ricardo Uceda detalló  cómo surgió el flirteo entre los altos dirigentes del PPC y el partido aprista, y que culminó con el “feliz matrimonio” sellado, en el caso del PPC, con un “congreso extraordinario” supuestamente realizado el cinco de diciembre del 2015. Decimos supuestamente porque el problema es que tal Congreso nunca se realizó según la formalidad reglamentaria requerida y según indicaron fuentes del propio partido. ¿Qué fue lo que sucedió?

A finales del año pasado el Partido Popular Cristiano estaba enfrentando una de sus peores crisis internas. Las elecciones para elegir a la nueva dirigencia del partido originaron discrepancias de tal magnitud entre los partidarios de Alberto Beingolea y Raúl Castro, que llegaron a las acusaciones mutuas sobre supuestos fraudes en el proceso electoral interno. Las acusaciones y la disputa se hicieron públicas en los medios y obligaron al JNE a pronunciarse. Fue luego de que el 12 de octubre, los legisladores Marisol Pérez Tello, Juan Carlos Eguren y Luis Bedoya notificaron al máximo tribunal electoral que en su organización política no se estaban respetando los procesos de democracia interna y acusaron al legislador Raúl Castro de violar la Ley de Partidos Políticos y el estatuto interno.

Mientras esta crisis interna se desarrollaba, en paralelo los coqueteos entre Alan García y Lourdes Flores, así como entre sus más cercanos allegados, tomaron forma y había que sellar la unión. Como ha relatado Ricardo Uceda, fue en en este contexto que Luis Bedoya Reyes, el máximo dirigente histórico del partido, les comentó a sus más cercanos allegados que no era oportuno convocar a una asamblea de todas sus bases para que además de resolver los problemas internos de la agrupación, decida sobre la alianza con otra agrupación para las elecciones del 2016. Un razonamiento por lo demás bastante lógico. Pero la fecha para poder concretar la unión con el Apra también se acercaba, pues según el cronograma de procesos electorales solo tenían hasta el 12 de diciembre para hacerlo. 

Según el artículo N° 26 del Estatuto del Partido Popular Cristiano, colgado en la página web del JNE, son los congresos nacionales extraordinarios los que en coyunturas nacionales electorales deciden alianzas políticas, alianzas de gobierno, pactos políticos, coaliciones, entre otros. Y dichos Congresos deben ser convocados como mínimo con 30 días de anticipación. Sin embargo, el partido decidió delegar en una comisión consultiva que tomase la decisión. Y lo hizo en una cita que no tenía la característica de Congreso Nacional Extraordinario, como lo mandan sus estatutos. 



El cinco de diciembre del 2015, en una reunión que los dirigentes del partido suelen llamar “de notables” y en la que solo participaron alrededor de 60 partidarios, en su mayoría del ala de Raúl Castro, se aprobó  la alianza con el Apra. Según han señalado representantes del PPC consultados por PODER, para que el acuerdo fuese válido, debieron recurrir además dirigentes de todos los comités distritales de Lima, el Callao, y representantes de los comités regionales, los cuales son cerca de 170 (conforme lo detalla el Artículo N° 27 del Estatuto). No fue así pues la convocatoria a la asamblea no fue abierta.