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FRÁNCFORT (Agencias).- La situación de Deutsche Bank ha revivido el fantasma de Lehman Brothers, al punto que los inversionistas en el mundo han entrado en pánico ante el temor a una nueva crisis financiera, mientras las acciones del banco alemán se han desplomado en el mercado bursátil en las últimas semanas. Ya acumulan una pérdida de 40% en lo que va del año y hoy se desplomaron nuevamente un 4%.

El banco de inversión y mayor entidad financiera de Alemania está, desde hace años, en la mira de los inversionistas, y en los últimos meses afronta un profundo proceso de reestructuración que lo llevó, hace pocas semanas, a reconocer pérdidas por 6.800 millones de euros en el 2015.

Las débiles previsiones para este año también han sido penalizadas por los inversores. “Haremos lo posible por evitar pérdidas en el 2016, pero no podemos asegurar aún que será así”, dijo recientemente el director financiero, Marcus Schenck.


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En tanto, el consejero delegado del banco, John Cryan, aseguró en la víspera, en un mensaje para tranquilizar a los trabajadores, que el “balance del banco es absolutamente sólido como una roca”. Sobre las dudas del mercado respecto de las provisiones por costes legales, añadió que ya se han realizado las suficientes para el 2016. 

El lunes, Deutsche Bank se dirigió a los mercados al asegurar que tiene “recursos suficientes” para cumplir con el pago de sus obligaciones en el 2016 y el 2017. “Nuestra posición de capital y riesgo sigue fuerte y nos permite cumplir con los requerimientos desde una posición de fortaleza”, anotó Schenck.

Esta es la primera vez en cuatro años que un banco sale a calmar a los inversionistas sobre su deuda con más riesgo. De hecho, algunos expertos han cuestionado la conveniencia del comunicado, ya que el banco se convierte así en el centro del interés de los inversores.