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La Reserva Federal de Estados Unidos (FED, por sus siglas en inglés) decidió dejar sin cambios su tasa clave, actualmente en el rango de 0,25% a 0,50%, debido a que el crecimiento de la mayor economía mundial ha comenzado a perder ritmo, pese al crecimiento continuo del empleo, indicó el ente monetario en un comunicado esta tarde.

La decisión ya había sido adelantada por los analistas y el mercado, que ante la reciente turbulencia financiera mundial, ocasionada por la incertidumbre sobre China y la caída de los precios de las materias primas, sembraba dudas sobre la evolución de la economía global.

El ente monetario, dirigido por Janet Yellen, argumentó una especial debilidad de las exportaciones, las cuales se habrían visto perjudicadas por la fortaleza del dólar. Y no adelantó cuándo podría darse una nueva subida de tipos, pero indicó que será gradual y acomodaticia.

Es más, consideró que es muy probable que sus indicadores para el costo del dinero se mantengan bajos hasta que se alcance una nueva "normalización". En su reunión de diciembre pasado, previó que los tipos podrían subir hasta 1,37% en diciembre de 2016, a 2,37% en 2017 y al 3,25% un año después

Finalmente, la Reserva Federal dijo confiar en la solidez del mercado laboral de EEUU, pero admitió que la inflación permanecerá baja a corto plazo, sobretodo presionada por el desplome de los precios de la energía, y alcanzará el objetivo del 2% a medio plazo.