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SIDNEY (Agencias).- El Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP, por sus siglas en inglés) se firmará el próximo cuatro de febrero en la ciudad de Auckland, Nueva Zelanda, lo que pondrá fin a un largo proceso de negociación, informaron esta mañana fuentes oficiales.

Se trata del pacto entre naciones que crea la mayor zona de libre comercio de la historia, la cual estará integrada por Australia, Brunei, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur, Estados Unidos y Vietnam.

“Tras la firma, los doce países comenzarán sus respectivos procesos domésticos de ratificación y tendrán hasta dos años para completarlo antes de que el acuerdo entre en vigor”, detalló el ministro de Comercio de Nueva Zelanda, Todd McClay, en un comunicado.

El TPP, que representa el 40% de la economía mundial, se cerró en octubre pasado tras cinco años de negociaciones y una larga sesión final de conversaciones en Atlanta (Estados Unidos).

Es además uno de los acuerdos comerciales con más cuestionamientos por el secretismo que ha rodeado las tratativas y porque -según organismos no gubernamentales (ONG) y centrales sindicales- pone en peligro los derechos laborales, el acceso a los medicamentos y el medio ambiente, entre otros.

El cierre del acuerdo, que es visto como un contrapeso ante el dominio económico de China en la región del Pacífico, también tuvo que superar desacuerdos por las cuotas agrícolas, la automoción, las leyes de propiedad intelectual y los plazos de patentes farmacéuticas.

EL IMPACTO EN PERÚ
En el caso peruano, recientemente un estudio del Banco Mundial refirió que nuestra economía es una de las más beneficiadas con la puesta en marcha del tratado. El organismo multilateral estima que las exportaciones nacionales aumentarían 10% por el acuerdo comercial, mientras que su contribución al crecimiento del PBI sería de 2,1%.

Por ello, durante la última ronda de conversaciones, el Gobierno de Humala cerró filas para defender la participación del Perú en este gran pacto global. Tanto los ministerios de Economía como de Comercio Exterior descartaron, por ejemplo, un impacto en el precio de las medicinas que perjudique a la población.

Sin embargo, en setiembre pasado, el Premio Nobel de Economía, Joseph E. Stiglitz, y su colega Adam S. Hersh publicaron una carta abierta en un medio local dirigida al presidente Ollanta Humala, en la que señalaban que los negociadores peruanos estaban capitulando ante las demandas de las empresas de los países avanzados.

“El TPP reduciría la capacidad de los países miembros –entre ellos el Perú– de aprobar normas legales regulatorias para proteger la salud pública, la seguridad y el ambiente, porque crearía mecanismos de solución de controversias entre inversionistas y Estados, que permitirían a los extranjeros demandar al gobierno cuando consideren que alguna regulación afectará sus ganancias”, advirtieron, en aquella oportunidad, los economistas.