Foto: duna.cl.
La actualización que esta mañana difundió el Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre sus perspectivas para la economía mundial revelan que este año se experimentará un crecimiento débil y desigual, escenario en el que los más afectados serán los mercados emergentes.

En su documento Perspectivas de la Economía Mundial , el organismo evidenció su pesimismo para el 2016 y 2017, años en los que, según pronosticó, el PBI mundial se expandirá 3,4 y 3,6%, respectivamente, un 0,2% menos de lo previsto en octubre del 2015. Mientras que en el caso de América Latina, estimó que la recesión se prolongará este año (-0,3%) y recién el próximo año se crecería 1,6%.

¿Qué factores están influyendo? Principalmente Brasil, cuya recesión está demostrando ser más profunda y prolongada de lo esperado (caería 0,3% este año); así como Oriente Medio (crecería 3,6%, menos de lo previsto), cuyas perspectivas están opacadas por la caída de los precios del petróleo; y Estados Unidos, cuyo crecimiento mantendría el ritmo actual (2,6% cada año), en lugar de cobrar un nuevo impulso, detalló el director de investigaciones del FMI, Maurice Obstfeld, al presentar el reporte en Londres.
Para China, el gigante asiático que hoy reveló un avance de su PBI de 6,9% en el 2015, el más bajo en 25 años, el Fondo Monetario mantiene en 6,3% y 6,0% sus proyecciones para este año y el próximo. 

¿Se cumplirán estos pronósticos? Más allá de las predicciones de corto plazo, el FMI advirtió hoy que existen riesgos sustanciales para estas perspectivas, los cuales resultan especialmente importantes en el caso de las economías de mercados emergentes y en desarrollo, pues se trata de eventos que podrían paralizar la recuperación mundial. Aquí un resumen:

1. UNA DESACELERACIÓN ECONÓMICA EN CHINA MÁS DRÁSTICA DE LO ESPERADO. Situación que podría provocar mayores efectos de contagio a nivel internacional por la vía del comercio, los precios de las materias primas y una disminución de la confianza.
2. LA MAYOR APRECIACIÓN DEL DÓLAR Y CONDICIONES FINANCIERAS MÁS RESTRICTIVAS. Ambos podrían generar vulnerabilidades en los mercados emergentes, creando posibles efectos adversos en los balances de las empresas y problemas de financiamiento cuando exista una alta exposición en dólares.
3. UN ESTALLIDO DE LA EVASIÓN MUNDIAL AL RIESGO. Cualquiera que fuera su causa, profundizaría las depreciaciones y generaría posibles tensiones financieras en las economías de mercados emergentes vulnerables.
4. UNA ESCALADA DE LAS TENSIONES GEOPOLÍTICAS, las cuales podrían dañar la confianza y perturbar el comercio mundial, los flujos financieros y el turismo. Se trataría de nuevos shocks económicos o políticos en los países actualmente aquejados por dificultades económicas que también podrían frustrar el repunte proyectado de la actividad.

5. LAS MATERIAS PRIMAS, que plantean riesgos en dos vertientes. A la baja: un nuevo descenso de los precios empeoraría las perspectivas para los productores de materias primas que ya están en una situación frágil. En tanto, el aumento de los rendimientos de la deuda del sector energético amenaza con generalizar el endurecimiento de las condiciones de crédito.

Al alza: el reciente retroceso de los precios del petróleo puede dar mayor impulso a la demanda de los importadores de petróleo, entre otras cosas al crear entre los consumidores la percepción de que esos precios se mantendrán más bajos durante más tiempo. “En definitiva, hay mucha incertidumbre en el ambiente, y creo que eso contribuye a la volatilidad”, finalizó Obstfeld.