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PARÍS (Agencias).- La desaceleración económica de China podría finalizar este año, mientras que la actividad productiva en Brasil estaría rumbo a una estabilización, según los indicadores adelantados publicados el lunes por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Sobre la segunda mayor economía mundial, cuya situación ha venido preocupando de sobremanera a los mercados globales, se percibe una estabilización en su ciclo económico, pues en los indicadores compuestos avanzados del citado organismo subió 16 centésimas en un mes, para situare en 98,42 puntos, netamente por debajo del nivel 100 que marca la media de largo plazo.

El indicador para el gigante asiático estuvo cayendo hasta hace tres meses, pero en este último periodo se ha ido recuperando de forma cada vez más consistente, señaló la OCDE.

En el caso de Brasildestacó que se están confirmando los signos de estabilización que se habían percibido el mes pasado: su indicador ganó 13 centésimas hasta 99,48 puntos.

Para los 34 países que integran la organización -de la que China no forma parte-, el indicador bajó dos centésimas a 99,80 puntos, lo que refleja una evolución divergente de sus miembros.

La OCDE, según sus barómetros de actividad económica futura, que se basan en la información disponible a noviembre, sigue apuntando a ralentizaciones en Estados Unidos, Reino Unido y Rusia, así como a un crecimiento estable en la eurozona, Canadá y Japón, y una aceleración económica en India.

Volviendo a China, el organismo apuntó a que el gigante asiático evitará una desaceleración mayor, así como un “aterrizaje forzoso”, los cuales son temidos tanto por los responsables de la política monetaria, como por los inversIonistas y las empresas.

La economía china creció 6,9% en el tercer trimestre de 2015, su menor crecimiento desde la crisis financiera mundial. Y los sondeos publicados recientemente, así como otras evidencias, indican que se habría registrado una mayor relajación en el cuarto trimestre del 2015, lo que provocó las fuertes caídas en los mercados de renta variable chinos, situación que ha contribuido a los descensos de los precios de los activos en todo el mundo.