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NUEVA YORK (Agencias).- David Bowie, el extraordinario músico que rompió las fronteras del rock y el pop con su creativa obra, su inconformismo, su llamativa imagen y una identidad andrógina a la que bautizó como Ziggy Stardust, murió el domingo de cáncer. Acababa de cumplir 69 años y de lanzar un nuevo álbum.

Pero Bowie no solo fue un visionario en la música, también causó sensación en Wall Street al convertirse en 1997 en el primer cantante en transformar sus derechos de autor en una inversión financiera muy especial: los celebrity bonds.

¿Qué es un celebrity bond? Es un tipo de bono titulizado (ABS, por sus siglas en inglés), respaldado por derechos de propiedad intelectual y emitido por el titular de los mismos. Así, el autor promete a los inversores participar en los futuros beneficios derivados de las regalías que vaya a cobrar, los cuales garantizan el flujo de dinero necesario para devolver el principal más los intereses prometidos.
Fue así que surgieron los Bowie Bonds, que proponían un tipo de interés del 7,9% a 10 años, los cuales le permitieron al artista británico obtener de inmediato US$ 55 millones. Como garantía de estos papeles estaban sus derechos de autor de 25 de sus álbumes publicados antes de 1990, como Let’s dance o Hunky Dory.

Este mecanismo de transformar créditos o ingresos regulares en títulos que pueden ser comprados y vendidos por inversores era hasta entonces aplicado habitualmente a los créditos de automóviles o a las hipotecas, pero nunca un artista había tenido la idea de vender o canjear sus regalías de esta forma.

La operación fue entonces posible porque Bowie, a diferencia de muchos artistas de rock, poseía los derechos de la totalidad de su obra.  La aseguradora Prudential fue la compradora de toda la serie y la mantuvo hasta su extinción.

Pronto, la opinión de la prensa se dividió sobre el artista: innovador para unos, vendido a Wall Street para otros. Pese a los cuestionamientos, otros cantantes como James Brown, Dusty Springfield y Rod Steward o la banda de heavy metal Iron Maiden realizaron después operaciones similares.

Incluso hubo rumores sobre los Beatles, Michael Jackson, Robbie Williams, Joan Jett o los herederos de Bob Marley, pero no llegaron a buen puerto. Para emprender una operación de este tipo era muy importante tener un amplio y reconocido repertorio, solo así se podía atraer inversores.

En el 2013, los Bowie Bonds sufrieron los embates de la crisis discográfica. La agencia de calificación de riesgo crediticio Moody's los colocó en revisión, con expectativa de bajar su nota debido a que la inversión en estos papeles se había visto afectada por la piratería.

SIEMPRE PIONERO
Bowie, considerado un notable hombre de negocios, llegó asimismo a un acuerdo en 1997 con la empresa británica de discos EMI, mediante el cual se le adelantaban US$ 30 millones de sus futuras regalías a cambio de la exclusividad de los derechos de distribución en todo el mundo del catálogo que abarca su obra entre 1969 y 1990.

Asimismo, adepto de las tecnologías de vanguardia, el cantante se convertiría años más tarde, en 1999, en uno de los primeros artistas en proponer la descarga en la red de la totalidad de su álbum Hours.

Su magnetismo e inagotable tirón comercial hicieron en su última etapa que el museo londinense Victoria & Albert le dedicara una amplia exposición, en la que se exploró su influyente carrera mediante 300 objetos suyos seleccionados de entre más de 7.000, como algunos de sus estrafalarios atuendos o instrumentos.

Se estima que Bowie ha vendido aproximadamente 136 millones de discos en todo el mundo.