Demandas por mejoras salariales han originado protestas en Colombia (Foto: EFE).
En medio de un contexto de menor crecimiento global, que ha golpeado fuertemente a América Latina (su economía se contraería 0,3% este año), los países de la región buscan medidas para enfrentar la ola y activar su recuperación. 

Ese es el caso de Brasil, cuya economía ha caído en recesión en el 2015 (su PBI retrocederá 3%, según el FMI), lo que motivó a su gobierno a anunciar esta mañana un incremento del salario mínimo a 880 reales (227 dólares), un 11,67% más, con el objetivo de compensar la inflación.

Originalmente, el Congreso brasileño había fijado una subida a 871 reales, pero la presidenta Dilma Rousseff decidió aumentarlo por encima de la inflación prevista para este año, que es de 10,57%. Según cifras oficiales, cerca de 40 millones de trabajadores y pensionistas se beneficiarán con la mejora salarial, la cual implicará un costo adicional de 2.900 millones de reales sobre el presupuesto, equivalentes a unos 743 millones de dólares.

EN COLOMBIA
En tanto, en Colombia, cuya economía cerrará 2015 con un crecimiento de 2,5%, el gobierno de Juan Manuel Santos, dio luz verde a un incremento del salario mínimo a 689,454 pesos (unos US$221), un 7% más frente a los 644,350 pesos vigentes.

En este país, la medida fue tomada por el Ejecutivo luego de que empresarios y centrales obreras no llegaran a un acuerdo sobre el porcentaje del aumento, el cual comenzó a discutirse a principios de este mes. El sector privado propuso inicialmente un aumento de 6,8 %, mientras que los trabajadores demandaban un incremento entre el 8,5% y el 11 %, tomando como base la inflación de este año.

¿Y en Perú? En nuestro país, no se han dado mejoras al salario desde el incremento que ha inicios de su gestión decretó el presidente Ollanta Humala, al elevar esta unidad mínima salarial de S/.600 a S/.750. Los candidatos al sillón presidencial están ofreciendo mejoras de hasta S/.1000, pero expertos cuestionan las propuestas pues aseguran no es una solución al bajo crecimiento que experimenta el país.