Foto: Andina

Mientras afinan sus planes de Gobierno y la conformación de sus equipos técnicos, los candidatos a la presidencia han aprovechado sus actividades proselitistas más concurridas para anunciar medidas que les procuren un poco más de simpatía del electorado (o unos puntos más en las encuestas, por ahora). Y para lograrlo, algunos han coincidido en la oferta de campaña que parece no tener pierde: el aumento del salario mínimo.

Es que en pleno contexto de bajo crecimiento económico, en el que las familias -según un estudio de Apoyo- ya perciben inconvenientes para financiar su consumo, la promesa de un mejor salario garantiza de todas maneras un poco de atención. Eso es algo que parece considerar el candidato de Peruanos Por el Kambio, Pedro Pablo Kuczynski, quien en febrero del 2014 advertía que una subida de la Remuneración Mínima Vital (RMV) sin mayor estudio solo generaría mayor informalidad y la pérdida de puestos de trabajo en las pequeñas empresas, pero ahora promete una alza de S/.750 a S/.850.

Su más cercano contendiente según las encuestas, el candidato de Alianza para el Progreso, César Acuña, plantea sin mayor sustento un incremento hasta los S/.900. Y José Luna Gálvez, el cuestionado legislador de Solidaridad Nacional -quien al igual que Acuña maneja un consorcio de universidades- está prometiendo un aumento a S/.1,000, sin haber dejado claro si va a la reelección al Parlamento o se prepara para una eventual candidatura presidencial.

PROPUESTA INCOHERENTE

Pero ¿qué tan factible es hacer realidad esta medida?, ¿solucionaría el problema de bajo crecimiento económico que actualmente experimenta la economía peruana? El director ejecutivo del Instituto de Economía y Desarrollo Empresarial (IEDEP) de la Cámara de Comercio de Lima (CCL), César Peñaranda, explica en entrevista con PODER que no beneficiará a los trabajadores y, además, podría ser contraproducente.

El 74% de la Población Económica Activa (PEA) del Perú es informal, es decir, no recibe beneficios ni contribuciones, por lo que cualquier ajuste en la citada unidad salarial no les tocaría. “No funcionaría para resolver el problema de la informalidad ni para incrementar el consumo pues el empleo formal no está creciendo y ese es un problema que no se resuelve con una mayor remuneración en un sector de baja productividad. La propuesta es incoherente”, sostiene Peñaranda.

EL PROBLEMA ES OTRO

Además, el 61% de la economía nacional es informal, por lo que para impulsar la recuperación económica, los equipos de profesionales de cada partido deben enfocarse en propuestas programáticas para lo que son los dos mayores problemas del país: baja productividad y baja institucionalidad (inseguridad, corrupción y trabas burocráticas), agrega el representante del IEDEP de la CCL.

“Deben pensar acciones para transmitir confianza y mejorar el ambiente de negocios, de tal forma que se reactiven los motores del crecimiento: las exportaciones y la inversión; así como en medidas para mantener la estabilidad macroeconómica: bajar la inflación, el déficit fiscal y el déficit de la balanza de pagos”, finalizó el economista.

Si bien, el actual contexto de desaceleración podría no ser el adecuado para discutir una eventual mejora en la RMV, hay que recordar que el monto que se paga en el Perú está bastante rezagado y es uno de los más bajos de la región, pese a que en los últimos 15 años se ha más que duplicado al pasar de S/.345 a S/.750.