Foto: Universidad del Pacífico (UP).
Los candidatos a la presidencia parecen no tener clara conciencia de lo que está pasando en el entorno internacional –o no son sinceros- pues están haciendo ofertas sin tomar en cuenta que el Perú no tendrá más los ingresos por minería que ha registrado en los últimos años, advierte el investigador de la Universidad del Pacífico (UP), Bruno Seminario. 

En entrevista con PODER, el también  doctor en Economía por la PUCP, prevé que además de la búsqueda de nuevas fuentes de financiamiento, que podrían implicar el alza de impuestos (aunque algunos de los aspirantes al sillón presidencial digan lo contrario), el próximo gobierno tendrá el reto de priorizar inversiones y hasta redistribuir recursos en los gobiernos regionales pues la falta de canon podría generar conflictos.

¿Qué le parecen las propuestas de los candidatos a la presidencia?
Parece que ninguno tiene clara conciencia de los cambios que se registran en el entorno internacional. Están ofreciendo una reducción de impuestos cuando estamos con un déficit fiscal de 5% o 6%, están prometiendo bajar el único impuesto que es factible de cobrar que es el IGV. Si lo hacen, tendrían que aumentar otro para compensar. Así que lo más probable es que no cumplan sus promesas. Ahora, en líneas generales, están asumiendo que la política económica actual es el rumbo correcto, seguirán haciendo lo que se ha venido haciendo, aunque ya no funcione.
¿Y para qué deberían tener un plan de acción?, ¿qué vamos a enfrentar en los próximos cinco años?
Deben evaluar de dónde van a obtener dinero para los gobiernos regionales, el canon va a faltar, muchos proyectos de inversión no van a poder ser ejecutados por estas jurisdicciones, por lo que el dinamismo que hubo antes en provincias se va a deteriorar. Eso no lo están previendo. Lo más probable es que los precios internacionales de las materias primas se mantengan bajos hasta el 2017 y cuando repunten no va a ser a los niveles vistos antes, se requiere buscar nuevas fuentes de financiamiento, y esto va a originar una serie de conflictos.
¿No hay algo más que se pueda hacer fiscal o monetariamente?

Las políticas fiscal y monetaria han alcanzado el límite, no van a poder seguir estimulando la economía. El próximo gobierno va a tener que enfrentar un pequeño problema de competitividad, la devaluación del sol no ha sido suficiente como si ha ocurrido con las monedas del resto de socios comerciales del Perú. Necesitamos que el tipo de cambio suba un poco más, por lo menos a S/.3,50 o S/.3,60, lo más pronto posible, para que nuestras exportaciones sean más competitivas.


A la par, hay que cambiar la administración de la política fiscal. Se tiene que recuperar lo que se ha perdido por las rebajas tributarias, sino, no se va a poder gastar. Eso implica revertir los cambios en el Impuesto a la Renta y subir impuestos o inventar uno nuevo. Además de priorizar inversiones con los recursos que hay, lo que implica trasladar algunas de los proyectos de las regiones al gobierno central. 

¿Cuánto tiempo se prolongará este panorama?
Al menos hasta 2017 – 2018, que se espera mejorará la situación internacional. Por lo pronto, el Perú puede cerrar este año alcanzando el pronóstico de crecimiento del Gobierno (3%), con ayuda del INEI. Mi pronóstico es que se crecerá entre 2,5% y 3%. El próximo año, podría expandirse un poco más si es que efectivamente sale en producción Las Bambas, mina cuyo impacto en la economía será fuerte. Va a ser el único efecto positivo, pues las elecciones siempre afectan negativamente, antes y después. El Fenómeno del Niño parece que ha bajado. Sin embargo, el peligro no va a desaparecer al menos hasta marzo. Así que en el 2016, si efectivamente sale Las Bambas, podríamos crecer entre 3,5% y 4%. 

BALANCE DE LA GESTIÓN HUMALA

¿Por qué la economía peruana ha dejado de crecer de tasas de 6% y ahora se expande 2,9% o 2,5%?
No estábamos creciendo 6%, sino 7%. Esta es una consecuencia del descenso de los precios internacionales de las materias primas. Entre el 2003 y el 2011, los precios se multiplicaron por cinco. En el 2011, comenzaron a descender y ahora han caído como 50%. Con precios altos, hubo más utilidades para las empresas mineras, las cuales al ser reinvertidas repercutieron en el sector construcción. En tanto, los gobiernos regionales tuvieron más recursos para obras y el fisco, para inversión. Con menores precios, estos impulsos favorables han desaparecido y ahora estamos en el punto mínimo.
Hay quienes le echan la culpa al gobierno de esta situación pues aseguran que no reaccionó a tiempo. La crítica se ha exacerbado ahora que estamos en campaña, ¿tienen razón?

Siempre se le puede echar la culpa a alguien, pero era muy poco lo que el Gobierno podía hacer para  cancelar un shock de esta magnitud, que es alrededor del 5% o 6% del PBI, no tiene los instrumentos de política fiscal ni de política económica para hacerlo. Tal vez se pudo hacer algo desde la política monetaria, dejar que el dólar suba, pero no se ha querido actuar pues hay gente endeudada en dólares, y pudieron generarse problemas financieros, así como la reducción del consumo.


Eso sí, por el lado fiscal, el Gobierno ha sido muy pasivo, ha dejado reducir el gasto y reducido los tributos, por eso tiene un déficit. Se buscó que las empresas reinvirtieran, pero eso no paso, siguieron reduciendo sus inversiones. La medida no tuvo efecto.

¿Puede aún hacer algo para revertir las cifras de bajo crecimiento?
No hay nada que el Gobierno (actual) pueda hacer. Y lo mejor es que no haga nada (risas).
¿Qué es lo que rescata de la gestión Humala en política económica?
Lo único importante, en el largo plazo, es el Plan de Diversificación Productiva, que en realidad aún no se ha materializado y sería importante continuarlo. En otros temas, ha hecho poco y si lo hizo, fue en forma incompleta. En el tema tributario, por ejemplo, redujo los impuestos. Y si se quiere gastar más, no hay como. Por eso digo que el próximo gobierno va a tener que subirlos.
¿Qué medidas no se han tomado y considera usted que son urgentes para dinamizar la economía?
Tuvo que cambiarse el modelo de institucionalidad que administra el impacto de las inversiones mineras. No puedes seguir promocionando las inversiones mineras con el actual modelo sino, no sale ninguna mina. Tampoco se han priorizado inversiones importantes que hubieran tenido un gran impacto en la economía como el metro de Lima, el aeropuerto de Lima y el aeropuerto de Cusco. Se necesitaba un instituto de planificación, pues el Ceplan no funciona, no tiene la institucionalidad necesaria y debería tener las mismas funciones que el antiguo instituto nacional de planificación.