Foto: Andina
Un nuevo reporte global destaca el reinado del Perú, por ocho años consecutivos, como el mejor país para el desarrollo de las microfinanzas. Se trata del informe Microscopio Global 2015 sobre inclusión financiera, elaborado por The Economist, en el que obtenemos la mejor nota: 90 puntos de un total de 100, dejando atrás a Colombia, Filipinas, India, Pakistan y Chile.

Este buen entorno para el acceso a financiamiento por parte de las micro y pequeñas empresas, donde las mujeres destacan como propietarias (alrededor del 40% de las mype están en manos de ellas) tiene un lado oscuro que no es tomado en cuenta y que implica importantes costos para el Producto Bruto Interno (PBI) nacional.

De acuerdo con un estudio de la Universidad San Martín de Porres (USMP), difundido por Gestion.pe, la violencia contra las mujeres, dueñas de micro y pequeñas empresas formales, le resta al PBI alrededor de 1,2% cada año.

La investigación, denominada ‘Los costos de la violencia contra las mujeres en las microempresas formales peruanas’, detalla que el 72% de las propietarias de un negocio que factura entre US$25 mil y US$170 mil sufre de algún tipo de violencia (psicológica, física o sexual).

Asimismo, al comparar entre mujeres violentadas y mujeres no violentadas, el documento determina que la violencia de género le cuesta a cada microempresa formal unos US$9,100 al año, es decir, el 30% de su valor total.

FALSO EMPODERAMIENTO
El director del centro de investigación de la USMP, Arístides Vara Horna, precisó que para llegar a estas conclusiones se realizaron 350 entrevistas en profundidad a mujeres en 10 ciudades en el ámbito nacional. En dicho trabajo, se encontró que la violencia contra la mujer en el entorno de las mype tiene un impacto económico negativo debido a que ocasiona menos horas de trabajo, sobrecostos por atención médica y otros gastos de bolsillo, incapacidad laboral por problemas emocionales o estrés, e incluso robo o pérdida de ganancias.

“Hay entonces un falso empoderamiento de las mujeres emprendedores y empresarias del Perú, pues la mayoría son víctimas por parte de sus parejas”, advirtió el investigador.

No es la primera vez que la USMP y su centro de investigación abordan este tipo de temas. En el 2012, en alianza con GIZ, presentaron el estudio 'Costos empresariales de la violencia contra las mujeres en el Perú', el cual demostraba que las empresas (de todo tipo de tamaño) pierden US$6.744 millones al año, producto de la violencia contra las mujeres.

LA HERENCIA DE LA VIOLENCIA
Pero la violencia contra la mujer no solo tiene un efecto inmediato sobre la víctima, su entorno y la economía. Según el experto de la Universidad de Connecticut, Jorge Agüero, lo más preocupante de este problema social es el impacto que tiene sobre la siguiente generación en el hogar, es decir sobre los hijos e hijas de la familia violentada.

“Hay una alta trasmisión intergeneracional de la violencia contra la mujer que afecta el capital humano, la productividad futura de los trabajadores”, precisa Agüero, autor del estudio ‘Estimaciones causales de los costos intangibles de la violencia contra las mujeres en América Latina y el Caribe’ del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).