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Acaba de terminar la sesión más importante de la CADE, por la relevancia de lo que se ha tratado. Felipe Ortiz de Zevallos tuvo una intervención brillante, como es habitual, en la que conceptualmente le explicó a los asistentes por qué estamos en un momento clave, del cual depende que podamos seguir avanzando. Y por qué es la hora que todos, empresarios incluidos, comencemos a darle importancia a las reformas política e institucional.

Se acabó la época en que la economía podía avanzar desligada de la política. La política, ahora sí, nos guste o no, va a tener un impacto directo en cada de uno de nosotros. Este fue el marco para que Carolina Trivelli (dicho sea de paso, qué paja es escuchar a una persona que se conmueve con lo que dice, que siente la relevancia de lo que está transmitiendo) presentara 32 propuestas de reforma dentro de cuatro ejes: (i)¿Cómo mejorar el funcionamiento del Congreso? (ii)¿Cómo mejorar el sistema de justicia?  A la que ayer Moisés Naim le dio la prioridad número uno. (iii)¿Cómo mejorar la transparencia y la gestión de la administración publica? Y (iv)¿Cómo mejorar el proceso de elección?

No vamos a detallar las medidas acá. Busquen y revisen el documento. Es muy directo. Pero sí queremos hacer referencia a algo importante y poco común en nuestro país. Para proponer estas 32 acciones, Transparencia convocó a 50 personas de diferentes corrientes ideológicas, y todas ellas construyeron estas medidas consensuadamente. ¿Qué le pidieron a los empresarios? Que le den prioridad a la reforma política. Que mañana se le pregunte a los cinco candidatos que expondrán su posición sobre estas propuestas. Porque como ya sabrán, absolutamente todos los partidos con presencia en el Congreso y que van a la cabeza en las encuestas, se han opuesto a una reforma política en serio.

Entonces, mañana a insistir. ¿Y qué hacer si el próximo Congreso no le da prioridad a la reforma política? Nos han pedido a todos que, de llegar ese punto, comencemos a recolectar firmas para someterla a voto popular. Y de ser necesario, que salgamos a las calles a marchar. Así de relevante es aunque les parezca aburrido. FOZ se lo planteó de la siguiente manera al auditorio. Las reformas política e institucional hay que hacerlas no solo porque necesitamos ser una mejor sociedad, con una mejor ciudadanía. También porque comenzará a afectar directamente los bolsillos de cada ciudadano y de cada empresario.

Esperemos que con esta idea los haya convencido. Y esperamos convencerlos a ustedes. Sin reforma política, no hay reforma institucional, y sin estas, no hay más avance económico. Se acabó la hora loca y necesitamos ponernos a trabajar si pretendemos escapar, ahora sí, de la trampa del subdesarrollo.