Fuente: emol.com
Alejandro Ferreiro Yazigi, exministro de Economía durante el primer gobierno de Michelle Bachelet y exsuperintendente de AFP de Chile, fue uno de los expertos convocados por la Confiep para participar del foro ‘Reformas del Sistema Privado de Pensiones: experiencias y aprendizaje’, realizado el martes. El objetivo del mayor gremio empresarial del país es contribuir con propuestas técnicas al debate que en el Congreso peruano se ha generado con el proyecto que plantea la disponibilidad del 95,5% de los fondos al momento de la jubilación.

Ferreiro Yazigi -quien en el 2008 formó parte de la Comisión Marcel, grupo que tuvo a su cargo la tarea de elaborar una reforma para el modelo de jubilación chileno- no solo conversó con PODER sobre la iniciativa que esta semana podría debatir el Parlamento nacional, sino además sobre la necesidad de un abordaje integral del esquema previsional, que incluya a independientes y a quienes no tienen medios para financiar en el presente una pensión, realidad que también enfrenta el vecino país.

¿Por qué tanto en Chile como en el Perú estamos cada cierto tiempo cuestionando la viabilidad de los sistemas de pensiones?
Los esquemas previsionales por lo general tienen que satisfacer a una opinión pública inquieta e impaciente, y están obligados a instalarse en una zona de incomodidad para las personas debido a que las fuerzan a ahorrar en el presente para contar con una pensión. La natural disposición es a no ahorrar y a considerar que el futuro no va a llegar nunca. Estos sistemas buscan corregir esta miopía, a veces irresponsable, que no solo la sufren los trabajadores sino también los políticos, para quienes es difícil sostener la importancia de una mirada de largo plazo.
La caída de la rentabilidad en ciertos periodos, así como las bajas pensiones que algunos jubilados reciben son factores que también están contribuyendo a la aversión hacia el sistema de las AFP. 
Una pensión en un sistema de capitalización individual es el resultado de dividir el ahorro acumulado durante la vida laboral por la expectativa de vida que se tiene al jubilarse. Ese ahorro supone el aporte y la rentabilidad ganada. En Chile, es del 8% anual en los últimos 30 años (similar en Perú) y es alta incluso a nivel internacional. El problema, entonces, es que la tasa de ahorro es insuficiente o la densidad de cotización (frecuencia de aporte) es baja debido la informalidad de la economía. Si se siembra poco, obviamente no se va a cosechar mucho. Y es aquí donde se genera un problema de expectativas. Cada pensión refleja una historia de ahorro.
El Congreso peruano debatirá en estos días un proyecto de ley para que los afiliados accedan al 95,5% de sus fondos al jubilarse, ¿es una propuesta viable?
Otra vez compiten los propósitos de corto plazo con el objetivo previsional. Es una mala solución pues no tiene sentido obligar a las personas a ahorrar para devolverles después lo acumulado a los 65 años para que hagan la gran fiesta, despilfarrando todo el esfuerzo de años en un fin distinto a la jubilación. Eso puede gustarle a mucha gente encandilada con la idea del gasto, pero tras la fiesta de consumo llegaría la miseria previsional.
Esta situación no se daría si hubiera mayor cultura previsional, ¿por qué las administradoras no se involucran en este tema?
Difícilmente el sector privado va a llevar a cabo un esfuerzo si no es acompañado por el Estado para darle credibilidad al mensaje. Este es un desafío que no es solo de la AFP sino de la autoridad. Cuando las administradoras tienen recursos, mas que invertir en educación invierten en publicidad para que la gente las prefiera. Aquí lo que hace falta es difundir las características del sistema, cómo funciona y los beneficios. Es una tarea conjunta entre Estado y administradoras.
¿Cómo ve la posibilidad de que bancos y fondos mutuos ofrezcan productos previsionales?, ¿se ha dado en Chile?
Este debate ya se ha dado tanto en Chile como en otros países. El sistema de pensiones chileno está compuesto de tres pilares. El básico está conformado por el financiamiento que da el Gobierno a quienes no han podido ahorrar para una pensión. El segundo pilar es el de las AFP, que administran el ahorro obligatorio de quienes sí pueden aportar cada mes; y el tercero, es el que permite construir un ahorro adicional con fin previsional, ya sea en administradoras, bancos, fondos mutuos o compañías de seguros. En el caso de los trabajadores de menores ingresos, el Estado aporta el 15% del ahorro complementario; mientras que en el tercer pilar, aquellos que apuestan por ahorrar adicionalmente acceden a un beneficio tributario.
¿Qué formula podría funcionar en el mercado peruano con altas tasas de informalidad?
El Estado tiene una función ineludible con aquellos que no cuentan con ingresos suficientes para su jubilación, dotándolos de una pensión básica, financiada con impuestos generales. Sin embargo, no todos los informales tienen bajos ingresos. Hay un conjunto de independientes con capacidad de aportar para los que deben buscarse productos específicos. El Estado, mediante instrumentos de gestión y tecnologías de la información, debe forzarlos a construir una pensión. Pero se requiere de cierto coraje político para lograrlo. En Chile, también se postergó el aporte independiente y fue un error.
En su país, están por implementar nuevas tablas de mortalidad. Aquí hubo un proyecto que generó un fuerte rechazo, ¿cómo se ha llevado allá el incremento de la esperanza de vida y su impacto en la pensión?
En Chile, las nuevas tablas de mortalidad entrarán en vigencia en julio del próximo año. Esto implicará una mayor esperanza de vida tanto para hombres (85,24 años) como para mujeres (90,31 años) pues lo que hacen estos instrumentos es reflejar la realidad, son estadísticas actoriales, donde no hay manipulación posible, por lo que no se puede negar esa realidad, lo responsable es asumirla. Y como la pensión es consecuencia del ahorro, esto afectará el monto a recibir.
El impacto es mayor en la pensión de las mujeres debido a que tienen más esperanza de vida, ¿los gobiernos deben tomar medidas al respecto?
Se pueden establecer mecanismos compensatorios para que el monto a recibir por las mujeres no se castigue más por su mayor expectativa de existencia. El Estado podría favorecerlas con un bono compensatorio, el cual podría ser financiado con impuestos. En Chile, ya se está discutiendo el problema.
Para compensar el impacto en el monto a recibir tanto en hombres como en mujeres, hay quienes proponen incrementar la tasa de aporte, que actualmente es 10% del sueldo, ¿no será contraproducente para el sistema?
Con la expectativa de vida cada vez en aumento y la menor rentabilidad prevista para las inversiones a largo plazo, en un contexto internacional en el que hay un exceso de ahorro en el mundo y un menor rendimiento para los activos, no parece haber otra solución. Ya no vamos a volver a ver más rentabilidades de 10% a 12%, las tasas de interés están convergiendo hacia a un menor nivel, por lo que será difícil en el largo plazo lograr rendimientos por encima del 6%. En este contexto, obtener pensiones dignas con un ahorro del 10% mensual no será posible.