Foto: Andina
Los US$4.100 millones que se requieren para la construcción del Gasoducto del Sur, una obra clave para la economía peruana, fueron postergados como mínimo por cuatro meses, luego de que Marcelo Odebrecht, quien fuera el máximo ejecutivo de la empresa a cargo de la obra, fuera detenido en julio tras un escándalo de corrupción.

Según detalló la agencia Bloomberg, el grupo de 20 bancos que otorgará el préstamo sindicado todavía no ha firmado el acuerdo de financiamiento, reveló Marko Harasic, director financiero del Gasoducto Sur Peruano (GSP), el consorcio controlado justamente por la mayor constructora de la región, Odebrecht, la que se adjudicó la concesión del proyecto en el 2014.

PRÉSTAMO COMPLICADO
Ahora se espera que el visto bueno para el desembolso, cuya firma estaba prevista para julio de este año, llegué a fines de diciembre pues en abril, el GSP afronta el vencimiento de un crédito puente por US$ 600 millones.

La postergación de los bancos sale a la luz luego de que Marcelo Odebrecht fuera arrestado, acusado por los fiscales federales brasileños de participar en un cartel de constructores que pagaron coimas para obtener contratos con el gigante petrolero estatal de Brasil, Petrobras. El ejecutivo niega haber cometido delito alguno.

MEDIDAS PREVENTIVAS
Por ello, Harasic comentó que el consorcio a cargo de la obra va a delimitar el ámbito de aplicación del proyecto en Perú y presentará, además, un paquete de informes sobre el cumplimiento de la normativa para tranquilizar a las entidades financieras.

La delimitación del ámbito de aplicación es el término financiero para indicar que se separarán los activos con el fin de protegerlos de reclamos contra la sociedad matriz, así como también de restricciones y leyes en el país natal. “Ya hemos comenzado con eso”, anotó.

La demora constituye un ejemplo más de que el escándalo por corrupción más grande en la historia de Brasil está teniendo repercusiones más allá de sus fronteras. La investigación cada vez mayor sobre el plan de “pagar para jugar” estranguló las líneas de crédito para proyectos de infraestructura, contribuyendo a hacer caer a Brasil en una recesión que según los pronósticos será la peor en un cuarto de siglo.

En el Perú, el presidente  Ollanta Humala ha dicho que el gasoducto es necesario para reforzar la provisión de energía y ayudar a reactivar la economía del país, dependiente de la minería tras el derrumbe en los precios de los metales.