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El empresario Mauricio Macri es el virtual ganador de las elecciones presidenciales en Argentina, al poner fin así a 12 años de kichnerismo. El líder de Cambiemos, la coalición de centro-derecha, logró vencer en las urnas al candidato de izquierda, el oficialista Daniel Scioli, tras una intensa campaña electoral. Sin embargo, ese no ha sido el mayor desafío del nuevo jefe de Estado.

Argentina enfrenta un difícil panorama económico y la labor de Macri debe enfocarse en reactivar la actividad productiva del país, que está estancada y aislada de los mercados financieros internacionales. Para BBC Mundo, estos son los principales retos que, a partir del 10 de diciembre, deberá solucionar el nuevo inquilino de la Casa Rosada.

LA INFLACIÓN
El sostenido aumento de los precios es el principal problema económico de Argentina. De acuerdo con el portal Infobae, la evolución de la inflación entre 2003 y 2015, reveló que muchos alimentos aumentaron su valor en más del 1000%, y algunos tradicionales como la carne de asado o la yerba mate se encarecieron cerca de un 2000%.

Para un grupo de economistas, este proceso fue generado por la emisión de dinero por parte del gobierno para cubrir el creciente gasto público, lo que generó una base monetaria récord en el 2015, según las cifras del Banco Central de la República Argentina (BCRA).

El gobierno de Cristina Kichner culpó a la especulación y a la difusión de estadísticas falsas por los incrementos. Implementó un programa de precios controlados (“Precios cuidados”) y multó a las consultoras privadas que publicaron cifras diferentes que la del ente de medición oficial, el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), intervenido por el oficialismo desde 2007.

Finalmente, en el 2014, aceptó implementar un nuevo sistema de medición luego de recibir una moción de censura del Fondo Monetario Internacional (FMI) por la credibilidad de sus cifras.

EXCESIVO GASTO PÚBLICO
Argentina tuvo superávit fiscal durante los años de gobierno de Néstor Kirchner (2003-2007), pero con la llegada a la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner el gasto público comenzó a crecer y desde el 2009 ha habido déficit, algo que el gobierno atribuyó a la crisis económica internacional.

El déficit creció cada año a pesar de que el gobierno aumentó la presión tributaria hasta niveles récord, por encima del 30%. El Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa) estimó que, en la primera mitad de 2015, el déficit fiscal ascendió al 4,2% del Producto Bruto Interno (PBI), una cifra que aumenta al 6,2% si no se contabilizan como ingresos las trasferencias del BCRA y otros organismos estatales.

¿En qué se gastó? En la última década, Argentina incorporó a cerca de 2,5 millones de jubilados que no hicieron aportes previsionales. Según Idesa, el gasto público tuvo un crecimiento del 39% interanual. Justamente, las principales erogaciones del Estado fueron las jubilaciones, los salarios públicos y los subsidios sociales, tres de los gastos que más aumentó el kirchnerismo, y que actualmente representan el 17% del PBI.

En 12 años en el poder, casi se duplicó la cantidad de empleados públicos (de 2,3 millones a 4 millones, el 10% de la población) y se entregó hasta 18 millones de planes sociales por año a argentinos de bajos recursos. 

Otro gran gasto (4% del PBI) fueron los subsidios a la energía y al transporte, que habían sido implementados durante la época de emergencia económica tras la crisis de 2001, y que el gobierno mantuvo, llevando a que las tarifas de gas y electricidad fueran una de las más bajas del mundo.

También hubo gastos muy cuestionados por la oposición, como los de la televisación estatal del fútbol ("Fútbol para todos", que solo en el 2014 le costó al Estado más de US$150 millones) y los subsidios a la reestatizada Aerolíneas Argentinas, que sumaron entre US$1 millón y US$2 millones diarios.

ESTANCAMIENTO ECONÓMICO
Tras crecer a “tasas chinas” hasta el 2007, el PBI de Argentina se desaceleró por la caída de los precios internacionales de las materias primas, sumado a los problemas que enfrentaron muchos sectores económicos debido a políticas de gobierno.

El atraso cambiario por la decisión oficial de anclar el precio del dólar muy por debajo de su cotización de mercado y las restricciones a las exportaciones e importaciones contribuyeron a la desaceleración económica.

La situación empeoró a partir de 2011, cuando el gobierno impuso límites al acceso de divisas, una medida conocida popularmente como el “cepo al dólar”. Las políticas internas más la devaluación del real en Brasil, el principal socio comercial de Argentina, llevaron a un estancamiento económico a partir de 2011.

La Unión Industrial Argentina (UIA) informó que la industria no creció ni generó empleo en los últimos 4 años. No obstante, no hubo un aumento del desempleo debido a que creció fuertemente el empleo público.

ESCASAS RESERVAS
Uno de los temas que más preocupa a muchos economistas es el estado de las reservas del Banco Central de la República Argentina (BCRA) pues el kirchnerismo decidió usar los fondos de la entidad autónoma para pagar los cuantiosos vencimientos de deuda heredados de gobiernos anteriores, algo que causó polémica y llevó a la renuncia del presidente del BCRA.

También se usaron reservas para mantener el gasto público, dinero que muchos especialistas estiman no será devuelto por los organismos estatales que pidieron los préstamos.

Las grandes erogaciones, sumadas al estancamiento de la economía y la falta de inversión externa, hicieron que las reservas internacionales, que se habían cuadruplicado entre 2003 y 2007, se redujeran a niveles que muchos consideran preocupantes. 

Mientras que en 2003 estos fondos representaban el 11% del PBI y en 2007, el 17,7%, a fines del 2015 podrían equivaler a menos del 5% del PBI, según los cálculos del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), una cifra que sería incluso menor a la de la crisis de 2001.

CONFLICTO CON ACREEDORES
Tras la histórica cesación de pagos de la deuda externa en 2001 –entonces el mayor default del mundo- el kirchnerismo logró reestructurar cerca del 93% de lo adeudado a través de dos exitosos canjes de deuda, en el 2005 y en el 2010.

Sin embargo, no pudo llegar a un acuerdo con los restante 7%, conocidos como los holdouts. Un grupo de ellos –fondos de inversión que Argentina llama “fondos buitre”- demandaron al país ante la justicia de Estados Unidos y en el 2012, el juez de Nueva York Thomas Griesa les dio la razón, frenando los pagos de la deuda argentina hasta que no se pagara también a estos fondos.

La pelea con estos acreedores dejó a Argentina fuera del mercado internacional de capitales, agravando los problemas económicos del país. Por lo pronto, el presidente electo anunció esta mañana que en su gobierno implementará un tipo de cambio único y que su gabinete reemplazará el cargo de "ministro de Economía" por el de "ministro de Hacienda y Finanzas.