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El menor ritmo de crecimiento que experimenta la economía peruana es un bache, generado fundamentalmente por el ruido político ante la cercanía de las elecciones. La situación se va a normalizar a partir de la segunda mitad del 2016, tanto en el aspecto fiscal como en la confianza empresarial, anotó la calificadora de riesgo Moody’s Investors Service.

Sin embargo, la recuperación será lenta, comentó el analista senior de Riesgo Soberano de Moody's, Jaime Reusche. "Se ha dado una tormenta perfecta, con un ciclo negativo en cuanto a los precios de las materias primas, la contracción de la inversión pública por parte de los gobiernos regionales, el deterioro de la confianza, la desaceleración china, la volatilidad externa ocasionada por la posible alza de tasas de la FED y la incertidumbre de las elecciones”, precisó.

De acuerdo con el ejecutivo, un buen punto de inflexión en el que se afianzará la recuperación serán las próximas elecciones presidenciales y congresales. "Hay cierto nivel de cansancio de los empresarios con este gobierno, que está en su fase final, y el ruido político le ha pasado factura. El sector privado no ve que haya una solución a las grandes demandas que tienen para el crecimiento, que son hacerle frente a la tramitología y a la corrupción”, anotó.

La calificadora de riesgo, que en agosto mantuvo la nota de Perú en A3 por su estabilidad macroeconómica, aseguró que ya ha tomado en cuenta el deterioro esperado de las cuentas fiscales de los próximos años en su evaluación del país. Para 2015, proyectó un déficit fiscal de 2,4% del Producto Bruto Interno (PBI). Para el 2016, se prevé un déficit de 2,6% y un nivel similar para el 2017.