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HONG KONG (Agencias).- Japón, la tercera mayor economía mundial, ha entrado en recesión por quinta vez en siete años debido a los malos resultados cosechados en el tercer trimestre de este 2015, un hecho que pone a los políticos del país nipón bajo presión para que implementen nuevas medidas de estímulo que apoyen la frágil recuperación del país.

El Producto Bruto Interno (PBI) nipón se contrajo entre julio y setiembre un 0,8% anual ante el retroceso de la inversión pública y de la demanda privada, una cifra que superó las estimaciones previas de los economistas, que auguraban una caída de entre el 0,2 y 0,3%.

De acuerdo con información difundida por el Gobierno esta mañana, el PBI disminuyó un 0,2% en el periodo julio-setiembre con respecto al trimestre anterior (que también registró una bajada), lo que supone la segunda contracción trimestral consecutiva y hace que el país entre en recesión técnica, la quinta desde que comenzó la crisis global en 2008 y la segunda desde que el primer ministro Shinzo Abe se hizo llegó al poder en diciembre de 2012.

El consumo privado, que representa alrededor de un 60% de la economía nipona, subió un 0,5% respecto al trimestre anterior, un dato en línea con las previsiones. Sin embargo, el gasto de capital se redujo un 1,3%, más de lo esperado. Por su parte, la demanda externa sumó 0,1 puntos porcentuales al crecimiento del PIB, mientras que la demanda interna se rebajó 0,3 puntos porcentuales, según los mismos datos.

Normalmente, Japón crece de por sí más lentamente que otros países, en gran parte debido a que su fuerza laboral se está reduciendo, e incluso los menores contratiempos pueden afectar su desarrollo. Tras conocerse los resultados, las bolsas de valores asiáticas abrieron con pérdidas generalizadas, ya que a estas noticias se suman la incertidumbre y nerviosismo causados por los ataques terroristas de París. A estas horas, todos los mercados del continente presentan sus valores en rojo.

Entre las causas que han propiciado este retroceso, el empeoramiento de la confianza empresarial es una de las principales, ya que la fragilidad de la economía global ha puesto a muchos de los negocios nipones a la defensiva. Este hecho se ve exacerbado por la preocupación que genera la desaceleración del crecimiento en China, algo que afecta directamente a un Japón que ha visto reducidas sus ventas al gigante asiático de equipos industriales, maquinaria de construcción y bienes de capital entre otros.

En la actualidad, las perspectivas de la economía nipona siguen siendo débiles, y muchos analistas consideran que en el último trimestre del año crecerá moderadamente. Esta situación supone todo un desafío para el primer ministro Abe, quien deberá seguir trabajando para sacar al país del estancamiento con sus políticas de estímulo conocidas como "Abeconomics".