Foto: SPDA

Escribe:

Pedro Solano

Director ejecutivo de la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental (SPDA)

Hace unas semanas escribí una columna para la Revista PODER resaltando que a menos de un año para el fin de este gobierno era necesario evaluar las decisiones que Humala no debería dejar de tomar antes de entregar la presidencia en el 2016. El texto, que pueden leer en la versión física del mes de noviembre de la revista,  se concentraba en una decisión en especial: la categorización de la Zona Reservada Sierra del Divisor como Parque Nacional.

Ayer 06 de noviembre en la noche, cuando la revista ya estaba impresa y camino a sus puntos de despacho, tuve la grata sorpresa de enterarme que el texto escrito ya había perdido vigencia: el gobierno había decidido finalmente establecer el Parque Nacional Sierra del Divisor. 

Hoy con mucha alegría, aprovecho este espacio para actualizar aquella columna  en la cual hacía un llamado efusivo a las autoridades para que tomen la decisión correcta.  En esta actualización, saludo la decisión que tomó el Gobierno y que permitió poner fin a un proceso que empezó hace más de 9 años.

Ubicada en las regiones de Ucayali y Loreto, en el límite con Brasil, la categorización de Sierra del Divisor como Parque Nacional permitirá proteger un territorio de 1´354 485.10 hectáreas. Esta protección no significa, como muchas veces se ha dicho,  atentar contra el desarrollo económico local y mucho menos condenar a la población local a la pobreza.  Todo lo contrario: implica proteger la zona de mafias como la tala ilegal y el cultivo ilegal de coca, generar mayor seguridad jurídica a través de la titulación de las comunidades aledañas, y promover actividades económicas sostenibles. Como si fuera poco, se protegerá un área única que brinda a los peruanos y al mundo servicios ecosistémicos incomparables que suman para enfrentar el cambio climático y asegurar la sostenibilidad alimentaria.  Todo ello permitirá mejorar la calidad de vida de las comunidades nativas y campesinas aledañas a esta zona.

La categorización también le permitirá al gobierno peruano cumplir con el compromiso formal que, hace 10 años, asumió junto a Brasil: proteger la seguridad de la frontera.  En tanto no se dé la categorización en el lado peruano (Brasil estableció el Parque Nacional Serra do Divisor en el año 1989), los gobiernos no podrán realizar acciones conjuntas contra las amenazas antes señaladas.El anuncio del Parque Nacional le permite a Humala acercarse al cumplimiento de la meta de cero deforestación al 2020.  Se calcula que con la categorización de Sierra del Divisor como Parque Nacional se evitaría generar más de 150 mil toneladas de CO2 al año equivalente a S/.2’365.889 en venta de créditos de carbono al año. Estas acciones no son solo serán aplaudidas por la comunidad internacional, sino que facilitan que gobiernos, como el Noruego, con el que el año pasado se firmó un memorándum por 300 millones de dólares para proteger la Amazonía, confíen en el Perú y apoyen a la valoración del bosque en pie. 

Por estas y varias otras razones, el establecimiento del Parque Nacional Sierra del Divisor es una excelente noticia que ya está siendo saludada por el mundo entero. 

Esta es  una decisión que cuenta con el respaldo de los distintos sectores, de las empresas privadas cuyos derechos preexistentes están plenamente asegurados, de las comunidades nativas y campesinas que ya pasaron por un proceso formal de consulta previa, y de los distintos niveles de gobierno. 

Este anuncio fortalece la imagen del Perú como país comprometido en la lucha contra el cambio climático.  Este anuncio es hoy celebrado por la mayoría de peruanos y por muchos alrededor del mundo.  Además, ya se han empezado a ver resultados positivos: el Andes Amazon Fund ha comprometido un millón de dólares para la gestión del Parque Nacional Sierra del Divisor.

Históricamente, las zonas reservadas en el Perú siempre terminaron con el establecimiento de un área protegida definitiva. Sierra del Divisor felizmente no fue la excepción.  Nos toca celebrar, sentirnos orgullosos, sí, pero también debemos saber que empieza un nuevo camino por recorrer, una gran responsabilidad. Debemos demostrar nuestra capacidad como país para gestionar un nuevo Parque Nacional de esta relevancia y nuestra capacidad para impulsar el desarrollo sostenible.  El momento es ahora.