Fuente: BBVA Research

La minería enfrenta actualmente un difícil contexto mundial debido a la reducción de los precios de los metales, ante la desaceleración de China, que la ha llevado a recortar la producción y postergar inversiones, afectando a las naciones cuyos ingresos dependen en forma importante de esta actividad. Perú es una de ellas y si no se reactiva el sector, la economía local empezará a perder impulso a partir del 2018, advierte un estudio del BBVA Research.

La cartera de proyectos en el país suma US$63,115 millones, de los cuales US$10,271 millones están paralizados por conflictos sociales, otros US$19,711 millones se encuentran en exploración o elaboración de estudios de prefactibilidad, US$12,832 millones están en construcción, US$7,759 millones tienen estudios avanzados pero no iniciarán construcción y US$10,412 millones están en operación.

Para la unidad de investigación de la citada entidad financiera, este recuento evidencia que hay grandes yacimientos (Las Bambas, Toquepala, Cerro Verde, Constancia y Toromocho) que se encuentran en las fases finales de construcción y no hay perspectivas a corto plazo de que se inicien nuevos.

Esto beneficiará a la economía con la contribución de un poco más de un punto porcentual al crecimiento en el periodo comprendido entre los años 2015-2017. El empuje será generado por la mayor producción de cobre. En tanto, hacia el 2017 se espera que los nuevos proyectos mineros alcancen su máxima capacidad (Cerro Verde y las Bambas). Sin embargo, posteriormente a ese año, el sector perdería dinamismo, concluye el estudio.

¿Cómo contrarrestar esta situación? Si bien, el Perú cuenta con un rico potencial geológico (puesto 2 en el ranking del Instituto Fraser) y bajos costos de producción (puesto 4), se tienen que mejorar las políticas orientadas a dar competitividad al sector minero (incertidumbre respecto a la reclamación de tierras, áreas protegidas, regulación laboral, acuerdos con las comunidades e infraestructura), refieren los especialistas que elaboraron el estudio, Yalina Crispin y Francisco Grippa.

"Los indicadores de competitividad del sector minero sugieren que para atraer una mayor inversión no basta con contar con importantes recursos geológicos y bajos costos de producción. También es necesario tener un adecuado entorno político, legal y regulatorio", anotan.

La actividad minera en el Perú representa ya el 10% del PBI, así como el 20% de la inversión privada del país, participa además con el 52% de las exportaciones totales y genera 200 mil empleos directos.