Foto: Andina
Esta tarde, el Gobierno informó el levantamiento del estado de emergencia que había decretado en cuatro provincias de Apurímac y dos de Cusco, tras las protestas generadas por el malestar de la población ante los cambios hechos al proyecto minero Las Bambas, sin haber sido consultados.

El anuncio lo realizó el ministro del Interior, José Luis Pérez Guadalupe, desde la provincia de Cotabambas, Apurímac, donde detalló que lo que se busca es “mantener un clima de paz para reiniciar los procesos de diálogo que habían quedado pendientes”.

La medida fue tomada luego de que los representantes del Ejecutivo lograrán un acuerdo con dirigentes y autoridades de la zona, así como con los dirigentes de las provincias de Grau y Cotabambas, quienes decidieron dejar atrás su paro indefinido.

“El día de hoy vinimos a comunicarle a toda la población y en nombre del presidente (Ollanta Humala) que estamos levantando el estado de emergencia en cuatro provincias de Apurímac y dos provincias cusqueñas”, comentó el ministro.

El Gobierno había declarado el estado de emergencia por 30 días en las provincias de Cotabambas, Grau, Andahuaylas y Chincheros, del departamento de Apurímac; y en las provincias de Chumbivilcas y Espinar del departamento de Cusco.

Pérez Guadalupe también informó que la instalación de la mesa de trabajo, entre representantes del Gobierno central y las autoridades locales, ha sido reprogramada para el próximo 16 de noviembre, pues en los últimos días había quedado suspendida por las protestas.

Los pobladores iniciaron un paro indefinido  debido a que MMG, consorcio chino a cargo de la mina actualmente, decidió realizar cambios en el proyecto original (como la nueva ubicación para la instalación de una planta procesadora) ocasionando daños al medioambiente.

La construcción de Las Bambas está casi concluida, por lo que se prevé comenzaría a producir en los primeros meses del próximo año, según datos de la propia compañía operadora.

De acuerdo con cifras del Ministerio de Energía y Minas, esta mina generaría 400.000 toneladas anuales de cobre desde el 2017, un fuerte aporte al suministro de este recurso básico en el Perú, el tercer productor mundial del metal rojo.