Foto: Andina
Si persiste la caída de la inversión privada, el Producto Bruto Interno (PBI) potencial del Perú, actualmente en 4,5%, podría continuar retrocediendo en el periodo 2015 – 2016, advirtió esta mañana el Instituto de Economía y Desarrollo Empresarial (IEDEP) de la Cámara de Comercio de Lima (CCL).

El PBI potencial es la máxima tasa de crecimiento que puede alcanzar un país, y hace tan solo unos años se ubicaba en el rango de 5% a 6%.

De acuerdo con el análisis del gremio empresarial, los bajos precios de las materias primas (en particular del sector minero-energético), así como el desfavorable ambiente de negocios, los conflictos sociales y las trabas, y las barreras y procesos engorrosos existentes han afectado la llegada de nuevas inversiones.

El Banco Central de Reserva (BCR) ha previsto que para fines de año la inversión privada caería 5,5% lo que se traduciría en  una nueva reducción del PBI potencial, actualmente en 4,5%. Esto significa que no tenemos la capacidad de lograr un crecimiento sostenido superior a dicha tasa, salvo que se incremente la inversión y la productividad que también está cayendo”, explicó el director ejecutivo del IEDEP- CCL, César Peñaranda.

En su reciente programa monetario de octubre, el ente emisor detalló que los indicadores recientes de la actividad productiva, de las expectativas empresariales y de los consumidores señalaban “un ciclo económico con tasas de crecimiento del PBI menores a su potencial”.

La máxima autoridad monetaria considera que en el 2016 la economía volvería a crecer a una tasa similar a la de su potencial.

REACTIVAR LA INVERSIÓN
Para Peñaranda, si se atienden factores internos como los conflictos sociales y las trabas, la inversión puede reaccionar pues existe una amplia cartera de proyectos como los mineros, además de oportunidades de inversión vinculadas a la brecha de infraestructura que vía concesiones, asociaciones públicas privadas (APP) y obras por impuestos se pueden materializar.

Sin embargo, anotó que las medidas para enfrentar esta situación no solo deben ser enfocadas en la demanda agregada, en particular la inversión privada y pública, sino con una visión más de mediano-largo plazo, que incluya reformas estructurales orientadas en  incentivar el crecimiento de la productividad.