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El crecimiento económico de la segunda economía mundial continúa mostrando signos de debilidad. En el tercer trimestre del año, registro una expansión de 6,9%, su ritmo más bajo desde la crisis financiera del 2009, según los datos publicados esta mañana por la Oficina Nacional de Estadísticas de China.

El resultado sugiere que el conjunto de medidas aprobadas por el gobierno para apoyar la actividad económica del gigante asiático no han podido evitar la desaceleración.

En términos trimestrales y ajustados a efectos de calendario, el Producto Interno Bruto (PBI) aumentó un 1,8% en el tercer trimestre, frente al incremento del 1,7% del trimestre entre abril y junio.

Aunque los responsables de política monetaria en Beijing han afirmado de manera reiterada que China crecerá alrededor de un 7% en 2015, algunos economistas creen que se podría incumplir ese objetivo, pese a los recortes de tasas de interés, ventajas fiscales y el plan de inversiones en infraestructura.