Los ministros de Finanzas del Grupo de los 20 (G20) sellaron, esta mañana, en Lima un ambicioso plan que cambia las reglas fiscales internacionales y apunta a poner fin a la evasión de impuestos de las grandes trasnacionales.

El acuerdo de 15 puntos, denominado BEPS (contra la erosión de la base imponible y la transferencia de beneficios, por sus siglas en inglés) es una propuesta de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) y busca lograr que las multinacionales paguen sus impuestos ahí donde realmente están activas y no las trasladen a paraísos fiscales.

La iniciativa surge tras años de polémicas sobre los impuestos ínfimos que pagan empresas como McDonald's, Starbuck's o Google, gracias a brechas legales y argucias contables, destacaron los corresponsales de medios internacionales que llegaron a Perú para cubrir las incidencias de la Junta de Gobernadores del Banco Mundial y el FMI.

El acuerdo ha sido catalogado como el más ambicioso plan de ataque que reformula las leyes fiscales de los últimos 50 años y surgió en plena crisis internacional cuando la OCDE detectó “lagunas e incosistencias” en normas internacionales, que permitían que los beneficios desaparezcan de la base imponible o bien sean desviados a jurisdicciones de baja o nula tributación donde la actividad económica es escasa o inexistente".

“Fuimos llamados a preparar los cambios más fundamentales en las reglas fiscales internacionales en casi un siglo. Nuestro reto de cara al futuro es implementar las medidas de este plan y crear un mejor entorno para las empresas como para los ciudadanos" dijo Ángel Gurría, secretario general de la OCDE.

El citado organismo internacional estima que la pérdida recaudatoria provocada por los excesos de las grandes corporaciones oscila entre el 4% y el 10% de la recaudación mundial por el impuesto de sociedades. Es decir, una pérdida para las arcas públicas de los países de entre los 100.000 y 240.000 millones de dólares anuales.