El conflicto social desatado en Apurímac ha dejado ya cuatro muertos (Foto: Andina).
Dirigentes de la provincia de Cotabambas, Apurímac, conversaron con PODER sobre las causas del conflicto contra el proyecto minero Las Bambas, de MMG. Antes de argumentar su posición, dejaron en claro que no existe un rechazo radical a la minera. “Tanto es así que ya van 10 años de convivencia y el proyecto está al 98%”, dijo uno de ellos.

Esta es la versión recogida en una reunión donde estuvieron Rodolfo Abarca, presidente del Frente de Defensa de la provincia de Cotabambas, Ronald Bello, del Frente de Defensa de Tambobamba, Cosme Bolívar y José Portugal, representantes de las 17 comunidades del área de influencia directa del proyecto Las Bambas, otros dirigentes y sus asesores, quienes constantemente repetían: “somos campesinos, no somos terroristas”.

EL ORIGEN DEL CONFLICTO
El año 2010, el proyecto Las Bambas contemplaba tres áreas para su construcción. El Área Las Bambas, el Área Mineroducto (Chumbivilcas) y el Área Tintaya (Espinar). Cada una de estas tenía en su diseño componentes principales y componentes auxiliares. En la primera se ubican los tajos, la planta procesadora de mineral, pads de lixiviación, botaderos, etc.

En la segunda, el mineroducto, tuberías, estaciones de bombeo, una línea de transmisión eléctrica y demás. En la última se iba a construir la planta de molibdeno, otra de filtros, y almacenes. Así fue concebido. Así fue socializado en audiencias. Y así se aprobó en el EIA en marzo del 2011.

Cuando Tintaya y Las Bambas eran ambas propiedad de Xstrata, existían sinergias que permitían llevar a cabo el esquema anterior. Luego de la venta de Las Bambas a MMG, se tuvo que replantear la estructura de la operación.

En marzo del 2014, la empresa presentó a la Dirección General de Asuntos Ambientales y Mineros del MEM una segunda modificación al EIA de Las Bambas aprobado el 2011 (la primera se hizo el 2013 y se refirió a un programa de monitoreo de calidad de agua). En esa modificación, se solicita, entre otros aspectos, trasladar componentes del Área Tintaya (planta de molibdeno, planta de filtros y almacenes de concentrados) al Área Las Bambas. Además, cambiar el transporte vía mineroducto al uso de camiones.

Los dirigentes señalan que ninguna de estas modificaciones se comunicó a las poblaciones involucradas. Y, peor aún, se habrían realizado de manera irregular.

VERSIONES CONTRAPUESTAS
Los dirigentes de Cotabambas afirman que para llevar a cabo esta modificación, la empresa debió acogerse a un procedimiento regular que supone, dicen, “casi hacer un EIA nuevo”. Lo que incluye además un proceso de participación ciudadana que comprende talleres y audiencias. En su lugar, según acusan, la empresa se amparó en el artículo 4 del DS 054-2013-PCM, una de las normas emitidas para dinamizar inversiones y simplificar la tan mentada “tramitología”, que indica:

“En los casos en que sea necesario modificar componentes auxiliares o hacer ampliaciones en proyectos de inversión con certificación ambiental aprobada que tienen impacto ambiental no significativo o se pretendan hacer mejoras tecnológicas en las operaciones, no se requerirá un procedimiento de modificación del instrumento de gestión ambiental. El titular del proyecto está obligado a hacer un informe técnico sustentado en dichos supuestos ante la autoridad sectorial ambiental competente antes de su implementación. (...)”

Lo clave aquí es la frase “componente auxiliar”: la resolución ministerial 310-2013 MEM, de agosto del 2013, señala que los componentes principales son, entre otros, tajos, depósitos de relaves, depósitos de desmonte, plantas de procesamiento, mineroductos, etc. Esta norma fue reemplazada por la resolución ministerial 120-2014 MEM, de marzo del 2014, pero que también detalla la misma clasificación. Los componentes del proyecto Las Bambas trasladados de una área a otra no cuentan como auxiliares y por ello, sostienen los dirigentes, debieron pasar por la vía tradicional.

Sin embargo, en el Ejecutivo consideran que el tema ambiental se ha venido usando por "seudodirogentes" para tratar de paralizar un proyecto que lleva muchos años y millones de dólares invertidos. El más enfático fue el ministro del Ambiente, Manuel Pulgar Vidal, quien hace dos días defendió la gestión en Las Bambas en conferencia de prensa.

"Basta de utilizar el tema ambiental como excusa para hacer que tres peruanos mueran, basta de usar el tema ambiental para mentir (…) Basta a tanta mentira desde una perspectiva ambiental”, dijo. Señaló, además, que la plataforma de lucha de los opositores a la mina es “irracional”, pues plantea demoler la planta de molibdeno, la renegociación sobre tierras comunales, la no actividad minera en las cabeceras de cuencas y hasta el cierre de emisoras de radio.