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(PERUMIN, Arequipa) Están por todas partes y vienen de diversas instituciones nacionales e internacionales. Las proyecciones de corto plazo del crecimiento del PBI peruano siempre son noticia, así la cifra que da el Banco Central de Reserva del Perú sea distinta a la del Ministerio de Economía y Finanzas y estas difieran un poco de las difundidas por los organismos multilaterales y los bancos locales. Tampoco olvidemos que el dato también es usado muchas veces como arma arrojadiza por políticos que buscan algo de atención, lo que abunda en esta obsesión generalizada. Pero, ¿en realidad es útil esta compulsiva fijación con el PBI?

 

“Las proyecciones de crecimiento de corto plazo son referenciales, anecdóticas y  hasta engañosas”, afirma el expresidente de la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS), Juan José Marthans. El economista agrega que lo realmente importante es conocer la fuerza económica del Perú en el mediano y largo plazo.

 

¿Y cuál es el PBI para este horizonte? Marthans analizó el crecimiento económico del Perú durante los últimos treinta años en etapas correspondientes a los ochentas, noventas y los últimos quince años y concluyó que el crecimiento anual promedio oscila entre 4% y 6%, siendo este último caso la cifra resultado del empuje de los precios altos de los commodities.

 

“¿Por qué deberíamos pensar que en los próximos años vamos a crecer menos de 3,5%? Desde mi punto de vista, tendremos un mediano plazo relativamente cómodo para el Perú”, asegura Marthans. Y fundamenta su postura las condiciones que creará el incremento de la producción minera gracias los proyectos Las Bambas, Toromocho, la expansión de Cerro verde, entre otros. “El país incrementará en 75% la capacidad de producción y exportación de su principal producto, el cobre, en un plazo de tres años. Ninguna economía en el mundo ha logrado esto, que, en el peor de los casos, agregará 0,5% al crecimiento promedio anual del Perú”, afirma.

 

Juan José Marthans tampoco luce alarmado con el impacto en el PBI que tendría la inminencia del Fenómeno del Niño (FEN). “Yo no creo que haya un impacto fuerte pues se han hecho trabajos de prevención y los fundamentos económicos hoy son más sólidos”.  A diferencia del evento de 1983, cuyo efecto de decrecimiento fue de -5,3% y dejó al país con un -10,4% de variación del PBI, hoy las condiciones son más sólidas.

 

En 1982, la deuda externa era de 58,9% del PBI, el déficit fiscal de -8,9%, la inflación de 64,5% y contábamos con menos de US$ 1.000 millones de reservas internacionales. Hoy las estimaciones de estos mismos indicadores para el cierre del año son 22,5%, -2,7%, 2,9% y US$ 60.000 millones. “Esta es otra economía. Se estima que el impacto del FEN sería de 1,5% de decrecimiento. De otro lado, el crecimiento para el próximo años oscila entre 3,5% y 4,5%. Con un FEN intenso, deberíamos crecer entre 2% y 3%”, afirma. Se trata de un escenario mejor que los dos eventos anteriores registrados en Perú.