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¿Cómo puede China sembrar coles en el Congo, criar peces en Angola y cosechar cacahuetes en Mozambique?


Las compras de tierra de un país a otro son consideradas como “una especie de neocolonialismo” y es una práctica que los países llevan a cabo cada vez más. Una investigación de la Universidad de Lund, en Suecia, señala que desde el año 2012, 126 de los 195 miembros de la ONU habían comprado o vendido parte de sus tierras. Los principales:  China, Estados Unidos y el Reino Unido. Al país asiático, por ejemplo, le permite suplir su falta de tierras de cultivo.


Son los países desarrollados de América del Norte, Europa, grandes economías de Asia y países petroleros de Oriente Medio lo que se perfilan como compradores, mientras que África, América del Sur, el Sudeste de Asia y Europa del Este lo que se deshacen de sus posesiones.


China, por ejemplo, compró tierras a más de 30 países y vendió a 3, Estados Unidos compró a 28 y vendió a 3, Reino Unido compró tierras a 30 países. Entre los países que más ponen a disposición sus tierras figuran Brasil, Australia y Etiopia. Y países exclusivamente compradores son Alemania, India, Arabia Saudita, Malasia y Sudáfrica.


De acuerdo con un estudio de la revista científica PNAS en 2013, alrededor de 0,75 a 1,75 por ciento de las tierras agrícolas del mundo se ha intercambiado a través de acuerdos internacionales. Según señala The Washington Post, el aumento de la población, las restricciones del agua y la escasez de otros recursos hará crecer esta tendencia.