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Amazon no ha sido sincero con su segundo mercado más importante, Alemania. El año pasado la empresa de ventas por internet pagó 16 millones de dólares en impuestos, pero registró más de 11 mil millones en ventas.


La empresa pudo establecer esa diferencia debido a que registraba los ingresos y la mayor parte de sus beneficios en sus sucursales de Luxemburgo, donde los impuestos son menores y desde donde se administra la página alemana y se supervisan las entregas.


Las cuentas presentadas a finales de abril de Amazon.de sumaron sólo 32 millones de euros en 2014 en beneficios, por lo que y pagó 11.9 millones por el impuesto a la renta.


La empresa argumentó que el impuesto se basa en los beneficios y no en los ingresos directos y que debido a las fuertes inversiones de la compañía por lo competitivo del mercado, estas ganancias son bajas.


Sin embargo, este caso está siendo investigado por la Comisión Europea, bajo la amenaza de una multa por “ventajas fiscales ilegales”, es decir desviar el lugar donde la compañía obtiene sus beneficios.


La compañía anunció la semana pasada que había introducido cambios en el Reino Unido, Alemania, España e Italia, desde el de mayo, por lo cual las ventas futuras se facturarían en esos países. Igual, se aseguró, las investigaciones continuarán.