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“Creo que estas prendas son producidas por nuestra sangre”, dice Shima Akhter, un trabajador de una fábrica textil en Bangladesh. Lo dice en The true cost (El costo verdadero), un documental sobre la industria de la ropa que está próximo a estrenarse.


Dirigido por Andrew Morgan, el trabajo muestra las consecuencias de una industria de la ropa que en el trailer se califica de “insostenible”: las enfermedades productos de los plaguicidas que los niños acarrean en la India, los lugares de trabajo como el Rana Plaza en Bangladesh que en 2013 se desplomó por su precariedad matando a más de mil trabajadores, los ríos contaminados por los productos químicos, las montañas de ropa desechadas en Haití.


El documental brinda datos contundentes, adelantó CNN. 250 mil productores de algodón en la India se han suicidado en los últimos quince años por endeudarse para adquirir semillas de algodón genéticamente modificada, hoy se compra 400% más de rosa que hace dos décadas, el 90% de la ropa donada a tiendas de segunda mano termina en vertederos de países en desarrollo.


En la presentación del documental, Morgan señaló la importancia de cambios sistemáticos en este y otros sectores. El principal debería ser, aseguró, medir los costos de la contaminación y las condiciones de trabajo inseguras, que no se tienen en cuenta actualmente en el precio de los bienes.


“Cuando me sumergí en eso me di cuenta que era una locura, y lo más horroroso era que nunca me había horrorizado por ello. ¿Cómo había vivido tanto tiempo sin considerar algo tan básico como de dónde vienen la ropa que uso?”, confiesa Morgan en una entrevista difundida en internet como adelanto. “Hay preguntas básicas que nos debemos de hacer: ¿quién hizo esta ropa que usamos y dónde se hizo? ¿cómo es su vida? ¿es mejor o peor por tener que hacer esto?”.


Morgan es conocido por contar historias “para un mañana mejor”, como define su trabajo la página de datos cinematográficos IMDb. Sin embargo, el director aclara que no The true cost no trata de generar un sentimiento de culpabilidad en los espectadores y no es un trabajo del tipo “necesitamos que dones”, sino que es “una invitación a ver una parte muy importante de nuestro mundo que no consideramos y en el cual todos somos una pieza fundamental al comprar esos productos”. 

Puedes ver el trailer aquí.